ESO 378-1, el fantasma de una estrella moribunda

ESO 378-1, el fantasma de una estrella moribunda

This extraordinary bubble, glowing like the ghost of a star in the haunting darkness of space, may appear supernatural and mysterious, but it is a familiar astronomical object: a planetary nebula, the remnants of a dying star. This is the best view of the little-known object ESO 378-1 yet obtained and was captured by ESO’s Very Large Telescope in northern Chile.

Astronomia

Esta extraordinaria burbuja, que brilla como el fantasma de una estrella en la inquietante oscuridad del espacio, puede parecer sobrenatural y misteriosa, pero es un objeto astronómico familiar: una nebulosa planetaria, los restos de una estrella moribunda. Esta es la mejor imagen obtenida hasta ahora de este objeto poco conocido, ESO 378-1, captada por el VLT (Very Large Telescope) de ESO desde el norte de Chile.

nebulosa planetaria ESO 378-1 4

Apodada la nebulosa del Búho meridional, esta brillante esfera es una nebulosa planetaria con un diámetro de casi cuatro años luz. Su nombre informal está ligado a su prima visual del hemisferio norte, la nebulosa del Búho. ESO 378-1, que también está catalogada como PN K 1-22 y como PN G283.6+25.3, se encuentra en la constelación de la Hidra.

This extraordinary bubble, glowing like the ghost of a star in the haunting darkness of space, may appear supernatural and mysterious, but it is a familiar astronomical object: a planetary nebula, the remnants of a dying star. This is the best view of the little-known object ESO 378-1 yet obtained and was captured by ESO’s Very Large Telescope in northern Chile.

Si lo comparamos con la duración de la típica vida estelar (varios miles de millones de años), ESO 378-1 (como todas las nebulosas planetarias) es un fenómeno relativamente corto que dura solamente unas pocas decenas de miles de años.

Las nebulosas planetarias se crean a partir del gas en expansión expulsado por estrellas moribundas. Aunque son objetos brillantes y fascinantes en sus etapas iniciales de formación, estas burbujas se van apagando a medida que el gas que las forma se aleja y la estrella central se debilita.

Para que se forme una nebulosa planetaria, la estrella envejecida debe tener una masa de menos de unas ocho veces la masa del Sol. Las estrellas más masivas terminan sus vidas de manera dramática, explotando como supernovas.

A medida que estas estrellas menos masivas envejecen, empiezan a dejar sus capas exteriores de gas a merced de los vientos estelares. Cuando la mayoría de estas capas se han disipado, el núcleo estelar caliente restante empieza a emitir radiación ultravioleta que ioniza luego el gas circundante. Esta ionización provoca la expansión fantasmal de las capas de gas que comienzan a brillar con refulgentes colores.

Cuando la nebulosa planetaria se ha desvanecido, el remanente estelar arderá durante mil millones de años más antes de consumir todo su combustible. Luego, se convertirá en una pequeña (pero muy densa y caliente) enana blanca que, lentamente, se enfriará a lo largo de miles de millones de años. De hecho, dentro de varios miles de millones de años, el Sol producirá una nebulosa planetaria y luego también pasará sus años crepusculares como una enana blanca.

This colourful bubble is a planetary nebula called NGC 6818, also known as the Little Gem Nebula. It is located in the constellation of Sagittarius (The Archer), roughly 6000 light-years away from us. The rich glow of the cloud is just over half a light-year across — humongous compared to its tiny central star — but still a little gem on a cosmic scale. When stars like the Sun enter retirement, they shed their outer layers into space to create glowing clouds of gas called planetary nebulae. This ejection of mass is uneven, and planetary nebulae can have very complex shapes. NGC 6818 shows knotty filament-like structures and distinct layers of material, with a bright and enclosed central bubble surrounded by a larger, more diffuse cloud. Scientists believe that the stellar wind from the central star propels the outflowing material, sculpting the elongated shape of NGC 6818. As this fast wind smashes through the slower-moving cloud it creates particularly bright blowouts at the bubble’s outer layers. Hubble previously imaged this nebula back in 1997 with its Wide Field Planetary Camera 2, using a mix of filters that highlighted emission from ionised oxygen and hydrogen (opo9811h). This image, while from the same camera, uses different filters to reveal a different view of the nebula. A version of the image was submitted to the Hubble’s Hidden Treasures image processing competition by contestant Judy Schmidt.

Las nebulosas planetarias desempeñan un papel crucial en el enriquecimiento químico y la evolución del universo. Devuelven al medio interestelar el material de las estrellas, en las que se han creado nuevos elementos como carbono y nitrógeno, así como otros elementos más pesados. De este material pueden surgir nuevas estrellas, planetas y, con el tiempo, incluso vida. De ahí la famosa frase del astrónomo Sagan: “Estamos hechos de materia que procede de las estrellas”.

Crédito y fuente: http://www.eso.org/

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