Cómo cuidar tus cactus

Cómo cuidar tus cactus

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Estarás de acuerdo con nosotros en que si hay una vegetación que actualmente está de moda, ésta son los cactus. Pues, ¿quién no tiene una de estas plantas en casa, en el jardín o en la oficina?

Y, aunque no sea así, estamos totalmente seguros de que las tiendas especializadas o los centros de jardinería de tu ciudad, tendrán alguno en la puerta o en el escaparate.

Pero ¿por qué tanta popularidad?

La respuesta es muy simple: su facilidad de cultivo, su bajo mantenimiento y el gran número de variedades y tipos disponibles. Sus características han convertido a estas plantas suculentas en todo un fenómeno de masas.

Seguramente te hayas preguntado alguna vez cómo cuidar un cactus. La mayoría de nosotros compramos cactus pequeños, de los que vienen en macetas de 5’5cm de diámetro, por ser económicos, y sobretodo muy bonitos, ya que incluso algunos dan flor de cactus que es preciosa. Aún y teniendo espinas, nos tienen enamorados a más de uno.

Pero los cuidados que necesitan estos pequeños no son tan distintos a los que necesitan los cactus adultos que ya están plantados en el suelo. Y no son pocos los problemas que pueden surgir si lo mimamos demasiado, o si por el contrario dejamos que se cuide solo. Para evitar problemas, a continuación te vamos a enseñar cómo cuidar un cactus para mantenerlo sano.

Para entender cómo se cuidan los cactus en su hábitat natural hay que saber cómo es el clima de allí. Por ejemplo, hablemos del conocido Saguaro, el cactus más alto del mundo que vive en Sonora (México). La arena del desierto no tiene apenas nutrientes, lo cual quiere decir que a las plantas sólo les sirve de sujeción.

La poca comida que puede haber en la arena, las raíces no pueden absorberla directamente, ya que necesitan un elemento esencial: el agua. Y, ¿de dónde viene el agua? De los monzones, en este caso, del monzón mexicano.

Los monzones son vientos estacionales que se deben al desplazamiento de la línea ecuatorial. En verano, al soplar de sur a norte, vienen cargados de lluvias. En invierno son vientos que vienen del interior que son secos y fríos.

El monzón en América del Norte y en México se define como »monzón húmedo», ya que se caracteriza por lluvias breves, pero torrenciales, haciendo así que haya una humedad ambiental lo suficientemente alta para que las plantas puedan absorber el agua, la cual dicen que es una de las más nutritivas del mundo. Esta agua disuelve los nutrientes de la tierra, volviéndolos accesibles para las plantas, y así, los cactus pueden crecer.

¿Qué necesita un cactus para vivir?

Resumiendo mucho, los cactus necesitan: luz, agua, abono y un clima cálido o templado-cálido. Es un error muy grave dejar a estas plantas que se cuiden solas desde el primer día. Incluso en el mediterráneo, donde si tenemos en cuenta el clima podría haber muchos jardines con este tipo de plantas, es difícil mantenerlos sanos y bonitos si no se les proporciona unos cuidados mínimos. Incluso los adultos agradecen recibir agua y abono de tanto en cuando.

Por este motivo, a la hora de comprar un cactus es importante que se tenga en cuenta que para poder crecer vamos a tener que estar un poco pendientes de él.

¿Cómo cuidar un cactus en casa?

Los cactus necesitan sol y agua

Si hemos comprado uno y queremos proporcionarle los mejores cuidados, a continuación vamos a explicarte todo lo que has de saber para que no le falte de nada a tu querida planta:

¿Los cactus son de interior o de exterior?

Los cactus pequeños y grandes necesitan mucha, mucha luz. Como dentro de casa no suele haber suficiente para ellos, es importante tenerlos en el exterior. Pero también lo es evitar exponerlos al astro rey si hasta ahora habían estado en interior o en sombra, ya que de lo contrario se quemarán.

Así pues, lo que haremos será acostumbrarlos, poco a poco, a la luz solar directa. Empezaremos dejándolos una hora por la mañana temprano al sol, e iremos aumentando el tiempo de exposición en una hora cada semana. Si vemos que en su tallo aparecen manchas marrones (secas), amarillas o rojizas, daremos un paso atrás; es decir, reduciremos el tiempo que estará expuesto a los rayos solares.

Tierra

Sabemos que durante unos meses tienen agua suficiente, y que la arena básicamente sólo les sirve de sujeción. Lo ideal sería que en cultivo tuviesen como sustrato cualquier material drenante, ya sea perlita, bolitas de arcilla,… con muy poca turba, y abonar seguido. Ahora bien, como no todos tenemos la suerte de poder vivir en México, podemos utilizar la siguiente mezcla: turba negra y perlita a partes iguales.

En caso de querer tenerlo en el jardín, será igualmente necesario que la tierra sea ligera y que tenga un excelente drenaje. Si no es así, haremos un agujero de gran tamaño, al menos de 1 x 1 metro, y lo rellenaremos con una mezcla de sustrato universal con arlita o perlita a partes iguales.

¿Qué maceta necesita un cactus?

El tipo de maceta más recomendable es aquella de barro con agujeros en su base. El barro es un material que, a diferencia del plástico, es poroso, lo cual permite a las raíces un mejor agarre. Esto facilita a la planta su enraizamiento, y por consiguiente hace que su crecimiento y desarrollo sea el idóneo.

Pero si tenemos pensado aumentar la colección, las macetas de plástico también serán útiles. Lo único es que será muy recomendable comprar aquellas que sean resistentes a los rayos ultravioleta, especialmente si vivimos en una zona donde el grado de insolación es alto, ya que de lo contrario al cabo de unos pocos años se estropearán y tendremos que reciclarlas.

Si hablamos del tamaño del recipiente, va a depender del propio cactus. Y es que si por ejemplo tenemos uno cuyo cepellón (pan de raíces) tiene un ancho de 5 centímetros, lo suyo sería plantarlo en una maceta de unos 8-9 centímetros de diámetro como máximo.

Pero lo que no aconsejamos hacer bajo ningún concepto es plantar un mini cactus en una maceta enorme, aunque sepamos que va a ser muy grande, puesto que el riesgo de que se pudra es muy alto. Siempre es mejor buscarle una que sea como máximo unos cinco centímetros más ancha y alta que la que ya tiene.

¿Cómo trasplantar cactus?

Para trasplantar un cactus hay que esperar a que la planta tenga raíces saliendo por los agujeros de la maceta, y a que llegue la primavera. Cuando se dé el caso, lo podremos plantar en una maceta más grande o al jardín. Sepamos cómo se hace:

  • Maceta: lo primero que haremos será llenar la maceta nueva con turba y perlita a partes iguales, hasta la mitad o un poco menos. Luego, sacaremos el cactus de la maceta ‘vieja’ y lo introduciremos en la nueva. Y por último terminamos de rellenar y regamos.
  • Jardín: en el jardín se debe de hacer un agujero de plantación en una zona soleada. Si es una tierra muy pesada o compacta, rellenaremos el agujero con una mezcla de turba con perlita a partes iguales; si no, podremos usar la misma tierra que hemos sacado. Luego, extraemos el cactus de la maceta con cuidado, y lo meteremos en el agujero, para después rellenarlo y regar.

¿Cómo sacarlo de la maceta sin hacernos daño?

Las espinas de los cactus pueden hacer mucho daño, por lo que es conveniente usar guantes. Los típicos de jardinería pueden sernos útiles si las plantas son pequeñas y vamos con cuidado, pero si no, es mejor usar unos que sean gruesos.

Y así y todo, si nuestra planta es de cierto tamaño tendremos que envolverla con cartón, como mínimo (si tenemos corcho, se lo pondremos también), tumbarla en el suelo y así sacarla de la maceta. Esto lo haremos en la zona donde queramos plantarla, puesto que de esta manera será mucho más fácil tener el cactus donde deseamos.

¿Cómo regar un cactus?

En cuanto al riego, creo importante decir que el mito de que los cactus no necesitan apenas agua no es del todo cierto. Un cactus que está creciendo no tiene apenas agua en su interior, por ello, es muy importante regarlo cada vez que el sustrato esté seco. Y un cactus adulto, que de joven se ha cuidado debidamente, aunque esté plantado en tierra necesitará seguir bebiendo agua y, una vez que agote sus propias reservas, no tardará en mostrar síntomas de debilidad (ahí es cuando surgen problemas como pudrición del tallo, hongos en la parte superior del cactus,…).

Abonado de los cactus pequeños y grandes

La mejor época para abonar es la primavera y el verano, ya que es cuando los cactus están en plena temporada de crecimiento. Seguiremos las indicaciones del envase para no correr el riesgo de echar más cantidad de abono del necesario. Por ejemplo: hay abonos que en la etiqueta dice que es conveniente aplicarlo cada semana.

Si vivimos en un clima que es seco y cálido en verano, seguramente debamos regar semanalmente. Entonces podremos aprovechar y en la misma agua de riego, echar el abono. Los cactus pequeños y grandes lo agradecerán.

Plagas y enfermedades de los cactus

Primero vamos a mencionar las plagas, y son:

  • Araña roja: es un ácaro rojizo que teje telarañas, y que además se alimenta de la savia de los cactus. Se elimina con acaricidas. 
  • Cochinillas: hay muchos tipos de cochinillas, pero la algodonosa es la que más suele afectarles. También pican el tallo del cactus para absorber la savia. 
  • Caracoles y babosas: estos moluscos se alimentan de los cactus, y pueden hacerles mucho daño. Incluso pueden devorarlos, completamente, y dejar solo las espinas. De ahí que sea crucial poner, al menos, repelentes. 

En cuanto a las enfermedades, las más comunes son:

  • Botritis: especialmente después de un episodio de lluvias, es un hongo que pudre el cactus haciendo que aparezca un moho gris. 
  • Podredumbre: son hongos, como el fitóftora, que pudren las raíces y/o el tallo del cactus. 
  • Roya: es un hongo que hace que el cactus empiece a tener una especie de polvo anaranjado o rojizo. 

Se trata con fungicida, aunque también hay que suspender los riegos y, si es necesario, cambiarles el sustrato por otro que drene mejor el agua.

¿Necesitan protección contra las heladas?

La resistencia al frío de los cactus varía dependiendo de la especie. Pero en general hablamos de plantas que soportan heladas débiles, de hasta los -2ºC, de corta duración (es decir, que después de producirse la helada, la temperatura tarda poco en subir por encima de los 0 grados) y puntuales.

Vía: https://www.jardineriaon.com/

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