El borde del espacio recibió los efectos de la megaerupción del volcán de Tonga

El borde del espacio recibió los efectos de la megaerupción del volcán de Tonga

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El pasado 15 de enero, el volcán Hunga Tonga-Hunga Ha’apai tuvo una de sus erupciones más intensas. Según expertos de la Nasa, los efectos del volcán alcanzaron el espacio.

 Poco después de la gran sacudida que provoco el evento, desde la NASA dijeron que la erupción del volcán Hunga-Tonga-Hunga-Ha’apai el 15 de enero liberó «cientos de veces la energía mecánica equivalente a la explosión nuclear de Hiroshima». Justamente, en referencia a una de las dos bombas atómicas que lanzó Estados Unidos sobre Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

A lo largo de los últimos años el Hunga Tonga-Hunga Ha´apai, un volcán submarino de nombre impronunciable situado en el Pacífico Sur, a escasos 65 kilómetros de Tongatapu, ha obligado a los ciudadanos de su país, Tonga, a mirar al mar con preocupación. Entre 2009 y 2021 protagonizó varias erupciones que, entre otras consecuencias, dejó enormes columnas de ceniza.

en las primeras instancias de la gran erupción, La dimensión de la nube volcánica ha permitido que el fenómeno se apreciase con claridad desde algunas sondas que orbitan la Tierra, como el satélite GOES West, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que comparte en su web oficial las imágenes captadas en la región. En la grabación, explica, se aprecia la extensión de la columna de ceniza y las ondas de gravedad.

La violencia de la erupción, que llegó acompañada de un seísmo, ha generado también un tsunami que ha ocasionado graves daños en poblaciones de Tonga y ha obligado a realizar evacuaciones. Su Servicio Meteorológico ha emitido de hecho una advertencia para todo el país.

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Señales en el borde del espacio

Los investigadores dijeron que los datos de la NASA mostraron que el volcán envió fuertes vientos a capas atmosféricas más delgadas, donde se movieron más rápido, hasta los 724 km/h, hasta llegar a la ionosfera y al borde del espacio.

Una vez en la atmósfera superior, los vientos afectaron el electrochorro ecuatorial, una delgada cinta de corriente eléctrica que fluye de este a oeste en la región ecuatorial de la ionosfera. El electrochorro ecuatorial aumentó hasta cinco veces su potencia normal e invirtió las direcciones.

«Es muy sorprendente ver que el electrochorro se revierte en gran medida por algo que sucedió en la superficie de la Tierra«, dijo Joanne Wu, física de la Universidad de California, Berkeley, y coautora del nuevo estudio. «Esto es algo que solo hemos visto anteriormente con fuertes tormentas geomagnéticas, que son una forma de clima en el espacio causada por partículas y radiación del sol«.

La NASA dijo que la nueva investigación informa la comprensión de los científicos sobre cómo los eventos en la Tierra impactan en la atmósfera superior y el borde del espacio. Un electrochorro ecuatorial fuerte, por ejemplo, puede interrumpir las señales de radio y GPS en la región.

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La erupción llega a la ionosfera

Cuando el volcán entró en erupción, lanzó una columna gigante de gases, vapor de agua y polvo hacia el cielo. La explosión también creó grandes perturbaciones de presión en la atmósfera, lo que provocó fuertes vientos. A medida que los vientos se expandieron hacia arriba en capas atmosféricas más delgadas, comenzaron a moverse más rápido. Al llegar a la ionosfera y al borde del espacio, el satélite ICON registró velocidades del viento de hasta 724 km/h, lo que los convierte en los vientos más fuertes por debajo de los 193 km de altitud medidos por la misión desde su lanzamiento.}

En la ionosfera, los vientos extremos también afectaron las corrientes eléctricas. Las partículas en la ionosfera forman regularmente una corriente eléctrica que fluye hacia el este, llamada electrochorro ecuatorial, impulsada por los vientos en la atmósfera inferior. Después de la erupción, el electrochorro ecuatorial aumentó cinco veces su potencia máxima normal y cambió drásticamente de dirección, fluyendo hacia el oeste durante un período corto.

La nueva investigación, publicada en la revista Geophysical Research Letters , se suma a la comprensión de los científicos sobre cómo la ionosfera se ve afectada por los eventos en tierra y desde el espacio. Un fuerte electrochorro ecuatorial está asociado con la redistribución de material en la ionosfera, lo que puede interrumpir las señales de radio y GPS que se transmiten a través de la región.

Comprender cómo reacciona esta compleja área de nuestra atmósfera frente a fuertes fuerzas desde abajo y desde arriba es una parte clave de la investigación de la NASA. La próxima misión Geospace Dynamics Constellation, o GDC, de la NASA utilizará una flota de pequeños satélites, muy parecidos a los sensores meteorológicos en tierra, para rastrear las corrientes eléctricas y los vientos atmosféricos que atraviesan el área. Al comprender mejor qué afecta a las corrientes eléctricas en la ionosfera, los científicos pueden estar más preparados para predecir problemas graves causados por dichas perturbaciones.

Con información de: https://www.tiempo.com/

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