El mundo debe cooperar para evitar una colisión espacial catastrófica

El mundo debe cooperar para evitar una colisión espacial catastrófica

Los gobiernos y las empresas necesitan compartir con urgencia datos sobre el creciente volumen de satélites y escombros que orbitan la Tierra.

Actualmente, alrededor de la tierra orbitan una gran cantidad de objetos. Más de 29.000 satélites, pedazos de cohetes y otros fragmentos de escombros lo suficientemente grandes como para rastrearlos desde el suelo están dando vueltas al planeta. Solo la empresa californiana SpaceX ha lanzado unos 1.700 satélites durante los últimos 2 años como parte de su red Starlink, que proporciona Internet de banda ancha, con miles más planeados. Otras empresas también están planeando tales megaconstelaciones, y cada vez más naciones están lanzando o planean lanzar satélites.

Esta creciente congestión aumenta drásticamente el riesgo de colisiones en el espacio. En el centro de operaciones de la Agencia Espacial Europea en Darmstadt, Alemania, que controla naves espaciales de investigación clave, diariamente llegan cientos de alertas por correo electrónico advirtiendo de posibles destrozos espaciales. En mayo del corriente año, los ingenieros de la NASA detectaron un agujero de 5 milímetros de ancho en uno de los brazos robóticos de la Estación Espacial Internacional, creado por una colisión con una pieza desconocida de basura espacial.

Estas problemáticas resaltan no solo la necesidad de ser más reflexivos sobre lo que ponemos en el espacio, sino también que ha llegado el momento de desarrollar un marco sostenible para la gestión del tráfico espacial. Tal movimiento beneficiaría tanto a los científicos que dependen de las observaciones desde la órbita como a la humanidad en su conjunto, porque los satélites son cruciales para la comunicación y la navegación modernas.

La historia ofrece algunas lecciones sobre cómo operar de forma segura en dominios recientemente abarrotados. A principios del siglo XX, la aviación tuvo un auge y los pilotos sufrieron una congestión en los cielos. Los controladores de tráfico aéreo finalmente desarrollaron un sistema de coordinación entre ciudades y a través de las fronteras, compartiendo información sobre la ubicación de los aviones para que los pilotos pudieran evitar chocar entre sí.

Pero no hay policías de tráfico en el espacio, ni fronteras internacionales con áreas de responsabilidad claramente delimitadas. Para evitar daños mayores, es fundamental que los operadores de satélites tengan una lista precisa y actualizada de dónde se encuentran los objetos en el espacio. En la actualidad, el principal catálogo mundial de objetos espaciales está publicado en Space-Track.org por el Comando Espacial de EE. UU., Una rama de las fuerzas armadas. El catálogo es la lista pública disponible más ampliamente utilizada, pero carece de algunos satélites que los países, incluidos Estados Unidos, China y Rusia, no han reconocido públicamente. En parte debido a esta falta de transparencia, otras naciones también rastrean objetos espaciales, y algunas empresas privadas mantienen catálogos disponibles comercialmente.

En lugar de este mosaico de fuentes incompletas, lo que el mundo necesita es un sistema unificado de gestión del tráfico espacial. A través de esto, las naciones y compañías espaciales podrían acordar compartir más datos de seguimiento y cooperar para hacer que el espacio sea más seguro. Esto podría requerir la creación de un nuevo régimen global, como una convención internacional, a través del cual se podrían organizar reglas y estándares técnicos. Una analogía es la Unión Internacional de Telecomunicaciones, la agencia de las Naciones Unidas que coordina cuestiones de telecomunicaciones globales, como quién puede transmitir en qué partes del espectro de radio.

No será fácil crear un sistema de este tipo para el tráfico espacial. Para que tenga éxito, las cuestiones de seguridad (como evitar romper un satélite) deberán separarse de las cuestiones de seguridad (como si ese satélite está espiando a otra nación) para que los países puedan estar seguros de que participar en tal esfuerzo no comprometería la seguridad nacional. Los países podrían, por ejemplo, compartir información sobre la ubicación de un satélite sin compartir detalles de sus capacidades o propósito para estar en el espacio.

El 25 de agosto, el Comité de la ONU sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos se reunirá para discutir una serie de temas relacionados con la cooperación internacional en el espacio. La ONU es el foro adecuado a través del cual las naciones espaciales pueden trabajar juntas para establecer normas para un comportamiento espacial responsable, y eso debería incluir cómo el mundo puede rastrear objetos para hacer el espacio más seguro. Debería continuar el trabajo reciente que ha estado haciendo enfatizando el espacio como un entorno seguro y sostenible, que al menos lleva a países como Estados Unidos y China a la misma conversación.

La investigación básica también tiene un papel: las innovaciones, como las técnicas para rastrear y mostrar la ubicación de los objetos en órbita en tiempo real, y la inteligencia artificial para ayudar a automatizar las maniobras para evitar escombros, podrían reforzar cualquier esfuerzo global para monitorear y regular el espacio.

Si los gobiernos y las empresas de todo el mundo no toman medidas urgentes para trabajar juntos y hacer que el espacio sea más seguro, algún día se enfrentarán a una colisión catastrófica que destruirá uno o más satélites clave para su seguridad, bienestar económico o ambos. El espacio es un bien común global y un recurso global. Hace tiempo que se necesitaba una organización mundial responsable y capaz de gestionar el flujo del tráfico espacial.

Vía: nature.com / Nature 596 , 163 (2021)

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