En los últimos 20 años más de 250 millones de personas han sufrido inundaciones

En los últimos 20 años más de 250 millones de personas han sufrido inundaciones

Un estudio que publica la revista Nature pone cifras a la tragedia: las inundaciones sufridas entre los años 2000 y 2018 afectaron a entre 255 y 290 millones de personas.

Este tipo de fenómeno natural ha estado presente a lo largo de la Historia, principalmente provocado por el desborde de un río a causa de lluvias, tormentas tropicales, huracanes, y algunas veces por el ser humano, como la deforestación, la ubicación de las viviendas en zonas bajas y cercanas a los ríos o en lugares de inundación ya conocidos.

Las inundaciones pueden generar daños en tu vivienda, por eso es importante que antes de volver a ella, verifiques su estado. También este tipo de desastres naturales nos pueden dejar expuestos a enfermedades e infecciones, por lo que también es muy importante que limpies con lavandina todos los elementos que componen tu hogar (incluso paredes, muebles y mesadas). Mirá nuestras recomendaciones sobre cómo actuar en el caso de que te sorprenda una inundación.

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Más de doscientas personas murieron durante las inundaciones que arrasaron Europa Central a mediados del mes de julio. Entre lágrimas, una mujer alemana aseguró que no esperaba que pasase algo así —“no aquí”— en un vídeo de la televisión DW que recibió gran difusión. Impotente frente a las inundaciones que arrasaban su país, la sorpresa de esa mujer definía lo que ha ocurrido durante este nuevo milenio: el impacto de las inundaciones ha alcanzado a millones de personas que no estaban en zonas de riesgo unas décadas antes. En concreto, en este comienzo de siglo XXI ha crecido un 24% el número de habitantes de regiones expuestas a graves crecidas, desbordamientos y riadas. Y seguirá creciendo.

Un estudio que publica la revista Nature pone cifras a la tragedia: las inundaciones sufridas entre los años 2000 y 2018 afectaron a entre 255 y 290 millones de personas. Esas catástrofes, provocadas por fuertes lluvias, tormentas tropicales, crecidas por deshielos y roturas de presas golpearon en la vida de entre 58 y 86 millones de personas que se mudaron a estas regiones afectadas en este periodo, aumentando en un 20% o 24% la proporción de población expuesta a inundaciones. En total, se inundaron 2,23 millones de kilómetros cuadrados, el equivalente a anegar por completo la superficie sumada de Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y la península ibérica.

Según explica Beth Tellman, autora principal del trabajo, en estudios anteriores se han utilizado modelos y estadísticas de precipitaciones y elevación del terreno para estimar el riesgo, dejando muchas circunstancias fuera. “Aquí, usamos satélites para observar la exposición a las inundaciones. Cuando usamos estos registros, encontramos que el crecimiento en la proporción de población expuesta a inundaciones es 10 veces mayor, hasta un 24%, que los estudios anteriores, que estimaron un 2%”, indica, porque podían observar fenómenos como roturas de presas que no se ven con los datos pluviales. Tellman es directora científica y cofundadora de Cloud to Street, empresa dedicada al análisis de datos de estos trágicos fenómenos, con los que se ha realizado este estudio, con el apoyo de la NASA y Google. Los datos pueden consultarse en su web.

Lo peor está por venir, advierte este estudio, porque su modelo calcula que para 2030 se sumarán al riesgo de inundaciones 25 nuevos países a los 32 que ya están experimentándolos, debido al cambio climático y demográfico. Para entonces se añadirán más de 179 millones de personas a estas regiones expuestas a inundaciones, asegura el estudio, especialmente en Asia y África. En los últimos años, casi el 90% de las inundaciones se dieron en el sur y sudeste de Asia, y afectaron a una mayor cantidad de gente en las grandes cuencas (Indo, Ganges-Brahmaputra y Mekong). En total, por culpa de la evolución del cambio climático, el uso de la tierra y las presiones demográficas, las crecidas y desbordamientos expondrán a 758 millones de personas al final de esta década.

Otro de los factores más notables del estudio es que la población se está desplazando hacia zonas de peligro. “El aspecto más sorprendente del artículo para mí fue ver cuánta gente se estaba mudando a lugares que se han inundado recientemente”, asegura Tellman, investigadora de la Universidad de Columbia (EE UU). El crecimiento de los habitantes en áreas inundadas, indica el estudio, viene impulsado por poblaciones vulnerables que a menudo no tienen más remedio que asentarse en zonas inundables.

Según Tellman, el gran impacto de las inundaciones por rotura de presas es también otro de los factores más sorprendentes. “Si bien solo tenemos 13 inundaciones relacionadas con fallos en presas o desbordes, descubrimos que estos pocos episodios supusieron más de 13 millones de personas afectadas”, señala. A pesar de representar menos del 2% de las inundaciones, los percances en diques suponen el problema que mayor aumento supuso en la incidencia en cuanto a la proporción de población expuesta, un 117%.

La investigadora asegura que los datos de su trabajo permitirán mejorar normativas que impida edificar en cauces e invertir en apoyo financiero para reubicar a la gente fuera de esas llanuras aluviales. Este mapa, explica Tellman, servirá para “asegurarse de que existen sistemas de alerta temprana y protocolos de evacuación para las poblaciones expuestas”. En el caso reciente de Alemania, se ha generado una importante polémica porque los sistemas de alerta funcionaron, pero no se activó una respuesta proporcional al nivel del riesgo pronosticado.

Además, será importante reparar presas y defensas contra inundaciones para garantizar que no se derrumben y pongan en riesgo a millones de personas; solo en EE UU hay al menos 1.600 represas deterioradas que presentan graves riesgos. Por último, los datos del documento también se pueden utilizar para calibrar los modelos de inundaciones para que sus predicciones puedan mejorar en el futuro.

Manglares, arrecifes de coral, sistemas de dunas y parques urbanos son barreras naturales que pueden amortiguar el impacto y alcance de los fenómenos que dan lugar a las inundaciones, por lo que apostar por el capital ecológico sería un paso importante. Y, lógicamente, tratar de frenar el cambio global que produce un aumento del peligro de estos eventos extremos. Las inundaciones afectan a más personas que cualquier otro desastre ambiental y producen un gran daño económico: unos 550.000 millones de euros en todo el planeta en las dos primeras décadas de este siglo.

Vía: https://elpais.com/

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