Encuentran la madriguera submarina de gusanos gigantes

Encuentran la madriguera submarina de gusanos gigantes

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Si el infierno ha de tener un representante, el gusano bobbit es digno de hacerse con el puesto. Es un terrorífico depredador gigante, con un anillo brillante de color púrpura centelleante en su cuerpo, y una mandíbula poderosa.

Por lo que el bobbit hoy es noticia es porque acaban de encontrar la madriguera de un antepasado: un gusano prehistórico que pobló los fondos marinos en el Mioceno.

La investigación, publicada hoy en Scientific Reports,  muestra que el fondo marino estuvo habitado por estos gusanos depredadores gigantes durante la Edad Miocena (desde hace 23 hasta 5,3 millones de años).

EL PRESENTE DEL GUSANO BOBBIT

Su nombre científico es Euniceaphroditois, pero su nombre común, bobbit, se lo debe a una mujer que protagonizó uno de los sucesos más truculentos de la crónica social en 1993. No hay un solo pre millennial que no recuerde el caso de Lorena Bobbit, la castradora de Virginia (EE.UU) que le cortó el pene a su marido con un cuchillo. Alguien pensó en ella para bautizar al gusano bobbit, que corta el cuerpo a sus presas con sus potentes y afiladas mandíbulas.

Vive en el fondo del mar, con el cuerpo enterrado en la arena, a profundidades de 10 a 40 m, y tiene cinco antenas para detectar a sus presas. Realmente no tiene boca, es una faringe que puede darse la vuelta como un guante. Cuando la presa pasa cerca, sale de su entierro, la golpea, a veces la corta en dos con su mandíbula afilada, y la engulle de nuevo en su madriguera.

Se encontró un espécimen de tres metros en un puerto pesquero de Japón

Su longitud media es de un metro, pero se han descubierto ejemplares de hasta tres metros en aguas de la Península Ibérica, Australia y Japón. Según un informe dirigido por Hiro’omi Uchida , subdirector del Centro del Parque Marino de Kushimoto en Kushimoto, Japón, se encontró un espécimen de tres metros de largo escondido en uno de los 120 flotadores de una balsa de amarre en el puerto pesquero de Seto en Japón en 2009.

LOS GUSANOS PREHISTÓRICOS

Una investigación internacional en la que participa la Universidad de Granada y publicada hoy en la revista Scientific Reports ha permitido identificar en el noreste de Taiwan (China) una nueva traza fósil de estos misteriosos animales en sedimentos marino de Edad Miocena (hace entre 23 y 5,3 millones de años).

Estos monstruos prehistóricos, parecidos al actual gusano bobbit, tenían aproximadamente 2 metros de largo y 3 centímetros de diámetro y vivían en madrigueras. Los gusanos depredadores gigantes habitaron los fondos marinos durante la Edad Miocena (desde hace 23 hasta 5,3 millones de años).

LA MADRIGUERA DEL MIOCEONO

Una traza fósil son restos indirectos de la actividad de animales como, por ejemplo, huellas de dinosaurios, excrementos fosilizados, nidos de insectos o madrigueras. Lo que han encontrado son madrigueras de estos misteriosos animales, posibles ancestros del «gusano bobbit” que aún vive en la actualidad.

El hallazgo está basado en la reconstrucción de madrigueras gigantes observadas en sedimentos marinos de edad Miocena del noreste de Taiwán (China).

La traza fósil Pennichnusformosae consiste en una madriguera en forma de L, de aproximadamente 2 metros de largo y 2 o 3 centímetros de diámetro, por lo que el tamaño del organismo generador de esta traza debió ser análogo al de la madriguera.

Modelo del momento de la caza de dos gusanos gigantes en la madriguera encontrada.

Esta morfología sugiere que las madrigueras probablemente estaban habitadas por gusanos marinos gigantes, antepasados de gusano bobbit.

El análisis detallado reveló una alta concentración de hierro hacia la sección superior de la madriguera, lo que a juicio de los investigadores puede indicar que el gusano reconstruyó su madriguera secretando ‘mucus’ para fortalecer la pared, ya que las bacterias que se alimentan del mucus crean ambientes ricos en hierro.

Aunque los gusanos marinos han existido desde principios del Paleozoico, sus cuerpos se componen principalmente de tejido blando y, por lo tanto, rara vez se conservan. Se cree que la traza fósil descubierta en el estudio es la primera conocida de un depredador de emboscada (aquellos que esperan quietos a su presa) subterráneo.

El investigador del departamento de Estratigrafía y Paleontología de la UGR Olmo Míguez Salas (‘Ichnology and Palaeoenvironment Research Group’) ha participado en este estudio, llevado a cabo en el marco de un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Taiwan (MOST, 2018) del cual el investigador era beneficiario.

Vía: QUO

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