Estos son los errores más frecuentes en toda huerta urbana

Estos son los errores más frecuentes en toda huerta urbana

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Descuidos y fallas evitables que pueden ser causa de problemas en tus plantas y cultivos de estación en la huerta.

El otoño es el momento idean para iniciar tu huerta: arranca una temporada y el clima es templado. Sin embargo, el desconocimiento o ciertos descuidos pueden frustrar el entusiasmo, al ver que el esfuerzo no se traduce en lo que buscabas. Huertas en Red y Florinda Jardinería alertan sobre los errores más comunes al arrancar con la huerta urbana, y qué hacer para solucionarlos.

Subestimar la preparación del suelo.

En general las personas no toman en cuenta la importancia del suelo al momento de cultivar alimentos y siembran en macetas o bancales que tienen una tierra pobre, sin estructura y aireación, haciendo muy difícil el desarrollo de raíces y el crecimiento sano y fuerte de la plántula.

Es fundamental, antes de sembrar, que preparemos el suelo y lo abonemos. Es importante generar un buen sustrato, con tierra, compost o algún abono orgánico que le aporte los nutrientes necesarios y asegurar una buena estructura bien aireada para que el oxígeno y el agua puedan circular, generando las condiciones para que las raíces de las plantas puedan crecer y expandirse de forma natural, promoviendo un desarrollo saludable de las plantas.

En general las personas no toman en cuenta la importancia del suelo al momento de cultivar alimentos. Foto: ilustración Shutterstock.
En general las personas no toman en cuenta la importancia del suelo al momento de cultivar alimentos. Foto: ilustración Shutterstock.

Exagerar la profundidad en la siembra.

Otro error muy común se da al momento de la siembra, donde se exagera la profundidad y la semilla queda cubierta por demasiada cantidad de tierra haciendo muy difícil, y a veces, imposible su emergencia.

Una buena regla para tener en cuenta al momento de sembrar es que la profundidad de siembra es el doble del tamaño de la semilla, por lo que si hablamos de semillas bien pequeñas, como la rúcula, la lechuga, el brócoli, y otras, la siembra será casi superficial, si hablamos de semillas más grandes, como la arveja o el haba, será un poco más profunda, pero tampoco tanto.

Es importante que las siembras que hagamos tengan la temperatura y humedad necesaria para que la semilla despierte y pueda emerger para que comience a darse el proceso de fotosíntesis.

Muchas veces en la huerta nos excedemos con el riego o nos quedamos cortos, generando en ambos casos un estrés hídrico en las plantas. Foto: ilustración Shutterstock.
Muchas veces en la huerta nos excedemos con el riego o nos quedamos cortos, generando en ambos casos un estrés hídrico en las plantas. Foto: ilustración Shutterstock.

No regar en forma equilibrada.

El agua es fundamental para cualquier organismo vivo. Muchas veces en la huerta nos excedemos con el riego o nos quedamos cortos, generando en ambos casos un estrés hídrico en las plantas.

Para manejar el riego de forma adecuada y eficiente es importante tener en cuenta el entorno y el clima en el que se encuentra la planta. Con las altas temperaturas del verano tendrás que regar más frecuentemente que en el invierno, donde el agua no se evapora tan rápidamente y mantiene el suelo húmedo.

El agua es fundamental para cualquier organismo vivo. Foto: ilustración Shutterstock.
El agua es fundamental para cualquier organismo vivo. Foto: ilustración Shutterstock.

También es bueno utilizar la técnica del mulching o cobertura, donde se cubre al suelo con algún material orgánico que tengamos disponible, como hojas secas, viruta de madera no tratada, pasto seco, o cartones; de esta forma se protege al suelo de la erosión solar, y se retiene la humedad, necesitando menos cantidad de agua para hidratar a las plantas.

Para regar bien, es necesario observar el estado de la planta y la humedad del suelo, agudizando la mirada, entendemos lo que nos piden. Si observás el sustrato húmedo y la planta vigorosa y turgente, ¡es porque todo va bien!

Manteniendo húmedas las bandejas de siembra y los cajones, macetas o bancales que tengas es suficiente.

Es importante observar qué cantidad de luz y sol directo se tiene en el espacio. Foto: ilustración Shutterstock.
Es importante observar qué cantidad de luz y sol directo se tiene en el espacio. Foto: ilustración Shutterstock.

No tener en cuenta las horas de luz/sol.

Muchas personas se motivan con empezar a cultivar sus propios alimentos en casa, pero desconocen que para que las hortalizas crezcan necesitan mínimo unas 4 horas de luz solar y, en muchos casos varias horas de sol directo.

Para no frustrarse y encontrarse con plantas débiles, que se alargan buscando un rayito de luz o plantas que no terminan de desarrollarse por falta de exposición solar, es importante observar qué cantidad de luz y sol directo se tiene en el espacio y, en base a esa observación, elegir las hortalizas que podrán desarrollarse bajo esas condiciones. Todos podemos cultivar: solo necesitamos entender nuestro entorno y saber qué plantas se adaptan bien a él.

Si solo se cuenta con luz solar y poco sol, se podrán cultivar hortalizas de hoja, como la rúcula, lechuga, acelga, y podrán probar con alguna hortaliza de raíz, como el rabanito o la remolacha.

Si el espacio tiene varias horas de sol directo, el espectro se abre y se podrá cultivar hortalizas de fruto, como las habas y arvejas en el invierno, y los tomates, morrones, berenjenas, zapallitos, chauchas, en el verano.

Las semillas de cultivos de raíz, como rabanitos y zanahorias, conviene sembrarlos de forma directa porque no les gusta mucho el trasplante. Foto: ilustración Shutterstock.
Las semillas de cultivos de raíz, como rabanitos y zanahorias, conviene sembrarlos de forma directa porque no les gusta mucho el trasplante. Foto: ilustración Shutterstock.

“Olvidarse” de la huerta.

En cada estación del año es importante planear el espacio, el sol y el clima, pero observarla de manera diaria es algo que debe hacerse todo el año. En verano -dado el calor, que necesita más riego y es más propensa a plagas- observar es aún más clave.

Si uno observa detenidamente todos los días, va a detectar más fácil cambios de color o textura en las hojas, plagas, hongos, cosas que lucen “raras” o diferentes. Prestar atención a los tallos, hojas, flores, su color, su forma; si están mordidas, quemadas, manchadas; si la mancha y la mordida avanza con los días, si aparecen bichitos. Y, por supuesto, la humedad del sustrato.

Buscar espacios alternativos, pero adecuados a la luz del sol necesaria. Foto: ilustración Shutterstock.
Buscar espacios alternativos, pero adecuados a la luz del sol necesaria. Foto: ilustración Shutterstock.

Empezar “de golpe”.

La primera experiencia de huerta es una experiencia de aprendizaje, por lo que es importante empezar de a poco. Tener referentes amigos para enviar fotos y preguntas que surjan en la diaria.

Comenzar con lo que hay en casa -ya sea en primavera plantando las semillas de los tomates que comemos o, en otoño, plantando una cebolla-. Empezar hoy, ¡como se pueda!

Comenzar con lo que hay en casa, e ir armando de a poco. Foto: ilustración Shutterstock.
Comenzar con lo que hay en casa, e ir armando de a poco. Foto: ilustración Shutterstock.

Pensar solo en los “resultados” y ser impacientes.

Planificar y hacer una huerta es una actividad para disfrutar, por lo que tener una “gran” cosecha no debe constituir el único propósito. ¡Tener muchísima paciencia! Insistir hasta que las cosas salgan. ¡Éxitos!

Paciencia: una cualidad que exige la huerta. Foto: ilustración Shutterstock.
Paciencia: una cualidad que exige la huerta. Foto: ilustración Shutterstock.

Vía: clarin.com

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