Grandes terremotos en Marte detectados por un instrumento de la NASA

Grandes terremotos en Marte detectados por un instrumento de la NASA

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 InSight aterrizó en Marte en 2018, su sismómetro, que se encuentra en la superficie del planeta, ha detectado más de 1.000 temblores distintos. 

Tras más de dos años desde su lanzamiento, los datos sísmicos que recopiló InSight han dado a los investigadores varias pistas sobre cómo se formó Marte, cómo ha ido evolucionando durante 4.600 millones de años y en qué se diferencia de la Tierra. Un conjunto de tres nuevos estudios, publicados en Science la semana pasada, sugiere que Marte tiene una corteza más gruesa de lo esperado, así como un núcleo líquido fundido que también es más grande de lo que pensábamos.

En los primeros días del sistema solar, Marte y la Tierra eran bastante parecidos, cada uno con un manto de océano que cubría la superficie. Pero durante los siguientes 4.000 millones de años, la Tierra se volvió templada y perfecta para la vida, mientras que Marte perdió su atmósfera y agua y se convirtió en el páramo estéril que conocemos actualmente. Un mayor conocimiento sobre cómo es Marte por dentro podría ayudarnos a descubrir por qué los dos planetas tuvieron destinos tan diferentes.

El 18 de septiembre de 2021, el módulo de aterrizaje InSight de la NASA celebró su día marciano número 1.000, o sol, midiendo uno de los terremotos marcianos, llamados «Martemotos» más grandes y duraderos que haya detectado la misión. Se estima que el temblor fue de una magnitud aproximada de 4,2 y se sintió durante casi una hora y media.

Este es el tercer gran terremoto que InSight ha detectado en un mes: el 25 de agosto, el sismómetro de la misión detectó dos terremotos de magnitud 4.2 y 4.1. A modo de comparación, un terremoto de magnitud 4,2 tiene cinco veces la energía del poseedor del récord anterior de la misión, un terremoto de magnitud 3,7 detectado en 2019.

La misión estudia las ondas sísmicas para aprender más sobre el interior de Marte. Las ondas cambian a medida que viajan a través de la corteza, el manto y el núcleo de un planeta, lo que proporciona a los científicos una forma de mirar profundamente por debajo de la superficie. Lo que aprendan puede arrojar luz sobre cómo se forman todos los mundos rocosos, incluida la Tierra y su Luna.

Es posible que los terremotos no se hubieran detectado si la misión no hubiera tomado medidas a principios de año, ya que la órbita altamente elíptica de Marte lo alejó más del Sol. Las temperaturas más bajas obligaron a la nave espacial a depender más de sus calentadores para mantenerse caliente; eso, además de la acumulación de polvo en los paneles solares de InSight, ha reducido los niveles de potencia del módulo de aterrizaje, lo que requiere a la misión conservar energía apagando temporalmente ciertos instrumentos.

El equipo logró mantener encendido el sismómetro adoptando un enfoque contrario a la intuición: utilizaron el brazo robótico de InSight para hacer escurrir arena cerca de un panel solar con la esperanza de que, a medida que las ráfagas de viento lo llevaran a través del panel, los gránulos barrieran parte del polvo. El plan funcionó y, a lo largo de varias actividades de limpieza del polvo, el equipo vio que los niveles de energía se mantenían bastante estables. Ahora que Marte se está acercando al Sol una vez más, la energía está comenzando a aumentar lentamente.

«Si no hubiéramos actuado rápidamente a principios de este año, es posible que nos hubiéramos perdido una gran ciencia«, dijo el investigador principal de InSight, Bruce Banerdt, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en el sur de California, que lidera la misión. «Incluso después de más de dos años, Marte parece habernos dado algo nuevo con estos dos terremotos, que tienen características únicas«.

Si bien el terremoto del 18 de septiembre aún se está estudiando, los científicos ya saben más sobre los terremotos del 25 de agosto: el evento de magnitud 4.2 ocurrió a unos 8.500 kilómetros de InSight, el temblor más distante que el módulo de aterrizaje ha detectado hasta ahora.

Los científicos están trabajando para identificar la fuente y en qué dirección viajaron las ondas sísmicas, pero saben que el temblor ocurrió demasiado lejos para haberse originado donde InSight detectó casi todos sus grandes terremotos anteriores: Cerberus Fossae, una región de aproximadamente 1.609 kilómetros de distancia, donde la lava pudo haber fluido en los últimos millones de años. Una posibilidad especialmente intrigante es Valles Marineris, el sistema de cañones épicamente largo que deja cicatrices en el ecuador marciano. El centro aproximado de ese sistema de cañones está a 9.700 kilómetros de InSight.

Para sorpresa de los científicos, los terremotos del 25 de agosto también fueron de dos tipos diferentes. El terremoto de magnitud 4,2 estuvo dominado por vibraciones lentas de baja frecuencia, mientras que las vibraciones rápidas de alta frecuencia caracterizaron el terremoto de magnitud 4,1. El terremoto de magnitud 4.1 también estuvo mucho más cerca del módulo de aterrizaje, a solo unos 925 kilómetros de distancia.

Esas son buenas noticias para los sismólogos: registrar diferentes terremotos desde un rango de distancias y con diferentes tipos de ondas sísmicas proporciona más información sobre la estructura interna de un planeta. Este verano, los científicos de la misión utilizaron datos anteriores del terremoto para detallar la profundidad y el grosor de la corteza y el manto del planeta, además del tamaño de su núcleo fundido.

A pesar de sus diferencias, los dos terremotos de agosto tienen algo en común además de ser grandes: ambos ocurrieron durante el día, el momento más ventoso y, para un sismómetro, más ruidoso en Marte. El sismómetro de InSight suele encontrar martemotos por la noche, cuando el planeta se enfría y los vientos son bajos. Pero las señales de estos terremotos fueron lo suficientemente grandes como para elevarse por encima de cualquier ruido causado por el viento.

De cara al futuro, el equipo de la misión está considerando si realizar más limpiezas de polvo después de la conjunción solar de Marte, cuando la Tierra y Marte están en lados opuestos del Sol. Debido a que la radiación del Sol puede afectar a las señales de radio, interfiriendo con las comunicaciones, el equipo dejará de enviar comandos al módulo de aterrizaje el 29 de septiembre, aunque el sismómetro continuará escuchando terremotos durante toda la conjunción.

22 septiembre 2021

La NASA en Español

Vía: https://www.tiempo.com/

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