La contaminación lumínica aumenta en todo el mundo

La contaminación lumínica aumenta en todo el mundo

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Un nuevo estudio muestra un alarmante aumento de esta clase de contaminación en el último cuarto de siglo.

Los dos aspectos principales que tenemos que tener en cuenta para hablar de contaminación lumínica son el cielo y la iluminación artificial. La contaminación lumínica, es la contaminación producida por las emisiones de luz que proviene de fuentes artificiales con altas intensidades. La contaminación lumínica es el brillo que se ve en el cielo por las noches provocado por la iluminación ineficiente. En vez de enviar la luz hacia el suelo, la luz se emite hacia el cielo.

La Vía Láctea está escondida para más de un tercio de la población mundial, una proporción que asciende hasta el 60% en el caso de los europeos y del 80% de los norteamericanos. La culpa la tiene la contaminación lumínica, la alteración de los niveles de iluminación natural nocturna causada por fuentes de luz antropogénicas. A pesar de que se trata de una de las formas de contaminación ambiental más invasivas —puede verse a cientos de kilómetros, por lo que también afecta a las zonas más vírgenes—, el brillo artificial del cielo nocturno apenas ha sido estudiado y medido.

Tampoco se conoce con exactitud cuál es su impacto más allá de las limitaciones para la astronomía, las dificultades para el tráfico aéreo y marítimo y el desperdicio de energía. Sí se sabe por el momento que afecta de forma directa a muchas especies animales con hábitos nocturnos, en especial a los insectos. Estos se sienten atraídos instintivamente por la luz, lo que puede provocar su muerte por extenuación, abrasión o depredación por otro animal, además del llamado efecto aspirador, mediante el cual los insectos abandonan sus hábitats naturales siguiendo el rastro de la luz artificial.

Impacto a la calidad de vida

En el estudio participa la Oficina de Calidad del Cielo del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España. “La preocupación por la contaminación lumínica surgió en el ámbito astronómico, por la pérdida de calidad del cielo, pero vamos conociendo cada vez mejor sus consecuencias, más allá del evidente derroche energético”, apunta Alejandro Sánchez de Miguel, investigador de la Universidad de Exeter en el Reino Unido y doctor vinculado al IAA que coordina el estudio. “Hay estudios que muestran una asociación entre niveles elevados de exposición a luz azul durante la noche y un mayor riesgo de padecer cáncer de mama y de próstata, y también se relaciona la contaminación lumínica con problemas en los ecosistemas, como la desaparición masiva de poblaciones de insectos”.

El estudio, que examinó las emisiones de luz de 1992 a 2017, destaca el impacto oculto de la transición a la tecnología de diodos emisores de luz (LED) de estado sólido. Los LED emiten más luz azul que las tecnologías de lámparas anteriores, pero los sensores satelitales son ciegos a la luz azul y, por lo tanto, subestiman el nivel de emisiones. “Nuestro estudio muestra que el problema es mucho más grave de lo que creíamos y que podríamos hablar de un aumento que puede alcanzar un 270% a nivel mundial y un 400% en algunas regiones”, destaca Sánchez de Miguel.

Los hallazgos ponen también de manifiesto que el uso de tecnologías más eficientes ha contribuido a empeorar el problema. Este efecto rebote tiene antecedentes históricos, en los que el aumento de la eficiencia en la iluminación y la reducción de su coste generan un aumento del consumo en lugar de un descenso (comienzan a iluminarse regiones oscuras o se programa el alumbrado desde el atardecer).El constante aumento de la iluminación nocturna ha ocasionado que la mitad de Europa y un cuarto de Norteamérica sufran una «pérdida de la noche» generalizada, con la consiguiente modificación del ciclo día-noche.

Desde la Oficina de calidad del cielo del IAA se están analizando imágenes de la superficie terrestre captadas desde la Estación Espacial Internacional para verificar o descartar los diferentes escenarios posibles. Igualmente, acaba de concluirse un informe para proporcionar los últimos datos disponibles en la materia para la elaboración de los próximos decretos de reducción de la contaminación lumínica actualmente en periodo de alegaciones, tanto a nivel estatal como autonómico.

Efectos de la contaminación lumínica en el cielo nocturno. La visión de las estrellas se reduce al mínimo en el interior de las ciudades (izquierda). Fuente: https://verdeyazul.diarioinfor…

Según el equipo investigador, y en la misma línea que un comunicado difundido desde la Sociedad Española de Astronomía, el nuevo Proyecto de Decreto Ley nacional en España para la eficiencia energética ignora el conocimiento científico actual, aumentará la contaminación lumínica en España y amenazará la sostenibilidad: el borrador establece valores de iluminación máximos excesivos, se favorece el uso de la luz muy azul (la más perjudicial) en lugar de promover la luz cálida, obliga a iluminar superficies hoy oscuras y prohíbe tanto reducciones grandes de intensidad como el apagado de instalaciones en horario de bajo uso, en contra de la tendencia en los países de nuestro entorno.

El caso de Andalucía es globalmente similar al español, y las provincias de Granada y Almería son especialmente sensibles al problema ya que albergan sendos observatorios astronómicos asociados al Instituto de Astrofísica de Andalucía, el Observatorio de Sierra Nevada (OSN) y el Observatorio de Calar Alto (CAHA).

El estudio de la contaminación lumínica a nivel autonómico constituye, entre otros, uno de los objetivos de la Oficina de Calidad del Cielo del IAA. Esa oficina se creó en 2016 y en ella se ha integrado recientemente el Observatorio de Calar Alto, que representa el mayor observatorio de la Europa continental.

El informe recientemente publicado por la Oficina revela un aumento sostenido de la contaminación lumínica en Andalucía. “Aunque no se ha detectado un empeoramiento significativo de las condiciones de observación de Calar Alto y el Observatorio de Sierra Nevada, de continuar la misma tendencia sí puede conllevar un perjuicio para las instalaciones y poner en peligro varias zonas protegidas”, apunta Susana Martín, directora de la Oficina de Calidad del Cielo.

FUENTE: IAA/CSIC (Instituto de Astrofísica de Andalucía)

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