La indiscriminada extracción de arena y grava ponen en jaque al mundo

La indiscriminada extracción de arena y grava ponen en jaque al mundo

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An arc is formed as sand is projected from the "Cotes de Bretagne" dredger to counter the effects of erosion onto the beach in Le Pyla on the Atlantic Coast near Arcachon, France, January 17, 2018. REUTERS/Regis Duvignau

Las enormes cantidades de arena y grava que se eliminan constantemente del medio ambiente significan que a menudo se infligen graves daños a los ecosistemas locales, especialmente en las naciones de ingresos bajos y medios, según un equipo internacional de científicos.

La arena y la grava se utilizan ampliamente en el sector de la construcción para la elaboración de hormigón para edificios y carreteras, así como en otras aplicaciones como el vidrio, la electrónica y la aeronáutica. A esto hay que añadir todos los áridos utilizados para la recuperación de tierras, el desarrollo costero y los terraplenes de carreteras, además de la arena utilizada en la industria.

La explotación de arena y grava se lleva a cabo en todo el mundo y representa el mayor volumen de extracción de materiales sólidos a nivel mundial. Asimismo, estas materias primas son las más consumidas en el planeta después del agua (aproximadamente un 70-80 % de los 50.000 millones de toneladas de materiales extraídos cada año). Formadas a partir de procesos erosivos que requieren miles de años, en la actualidad se explotan mucho más rápido de lo que se regeneran. El volumen extraído está aumentando de forma exponencial, principalmente como consecuencia del rápido crecimiento económico de Asia y el consiguiente auge de la construcción. Según cálculos conservadores, el consumo mundial de áridos es de 40.000 millones de toneladas al año, lo cual equivale al doble de la cantidad anual de sedimentos arrastrados por todos los ríos del mundo.

A pesar de nuestra dependencia cada vez mayor de enormes cantidades de arena y grava, y de las importantes repercusiones de su extracción para el medio ambiente, la ausencia de datos globales sobre la extracción de áridos dificulta mucho la evaluación medioambiental, convirtiendo esta cuestión en un problema ignorado en gran medida por las autoridades responsables y prácticamente desconocido por la población general.

Un impacto profundo y global

Si tuvieran que adivinar cuáles son los materiales más extraídos del mundo, la mayoría de las personas probablemente no encontrarían la respuesta correcta: arena, grava y piedra triturada.

Estas sustancias son esenciales para una variedad de industrias que sustentan la vida moderna, desde la infraestructura hasta las tecnologías de la comunicación. Su uso solo para cemento ha aumentado en un enorme 438% durante los últimos 20 años en China y en un 60% en el resto del mundo.

Sin embargo, son un recurso cada vez más escaso porque hasta 50 mil millones de toneladas de estos materiales se extraen en todo el mundo cada año en países como Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

“El impacto que tiene la minería de arena y grava en el medio ambiente entra en conflicto con los objetivos vinculados a la dinámica natural de los ecosistemas”, explica Mette Bendixen, profesora asistente en el departamento de Geografía de la Universidad McGill en Canadá y autora principal de un estudio. publicado en la revista One Earth .

“Además, la contaminación, los problemas relacionados con la salud y la naturaleza informal de muchas actividades mineras crean desigualdades sociales que afectan negativamente a los pequeños mineros y sus familias”, agrega Bendixen.

Extracción descontrolada de arena y grava

La explotación insostenible, la planificación deficiente y las prácticas comerciales desleales han llevado a una situación en la que se extraen grandes cantidades de arena de los lechos de los ríos y las playas en muchas naciones “con impactos de gran alcance en la ecología local, la infraestructura, las economías nacionales y los medios de vida de los 3 mil millones de personas que viven a lo largo de los corredores fluviales del mundo”, señalan los expertos.

“La extracción de arena no regulada se ha documentado en 70 países de todo el mundo, con conflictos asociados relacionados con la destrucción ecológica, la alteración de los medios de vida y las violaciones de los derechos laborales”, advierten. “Las batallas por la arena han matado a cientos de personas en los últimos años, incluidos ciudadanos locales, agentes de policía y funcionarios del gobierno”.

De hecho, casi la mitad de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas están comprometidos debido a la explotación a gran escala de estos recursos naturales, lo que podría ayudar a impulsar el desarrollo económico de manera más equitativa en las naciones más pobres si su extracción se gestionara mejor. En lugares como India, por ejemplo, la extracción de arena se ha relacionado con conflictos locales por el acceso al agua y la contaminación del agua.

Un problema y una solución

Al mismo tiempo, la extracción de arena, grava y piedra triturada da trabajo a millones de personas y suministra materiales para el sector de las energías renovables, así como carreteras y otras infraestructuras. Muchos de los que trabajan en la industria son mineros artesanales en pequeña escala en algunas de las comunidades más pobres del mundo.

“Los recursos de arena, cuando se administran adecuadamente, pueden crear empleos, desarrollar habilidades utilizables en otros sectores de la economía y estimular la innovación y la inversión, mientras continúan apuntalando la infraestructura sobre la que se basa la sociedad moderna”, observa Lars L. Iversen, profesor asistente en el Centro de Investigación sobre Macroecología, Evolución y Clima de la Universidad de Copenhague, quien fue el autor principal del estudio.

La solución no radica en prohibir todas las actividades mineras, argumenta Iversen, sino en “encontrar el equilibrio entre los pros y los contras de la extracción de arena y grava [que] se está convirtiendo en uno de los grandes desafíos de recursos de nuestro siglo”.

Bendixen está de acuerdo

“Necesitamos construir planes y políticas de manejo efectivos para los recursos de arena que apoyen los objetivos globales de desarrollo sostenible”, dice el científico.

“Para hacerlo, se requiere una comprensión más completa del impacto de la extracción de arena y grava. Esta necesidad es especialmente aguda para muchos países en regiones de ingresos bajos y medianos que actualmente no poseen una visión general del alcance de las actividades mineras locales, o cómo tales actividades están impactando los ecosistemas y las comunidades locales”, aclara.

Vía: //www.ecoportal.net/

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