Los bosques salteños sin respiro ante la deforestación

Los bosques salteños sin respiro ante la deforestación

La tasa de deforestación en la provincia de Salta sigue siendo una de las más altas de Sudamérica, ubicada detrás del Amazonas.

En 20 años se perdieron 6,5 millones de hectáreas de bosques nativos en el país, y desaparecieron 2,8 millones entre 2008 y 2018, pese a la existencia de la Ley de Protección de Bosques Nativos n° 26.331. De ese total, el 87% ocurrió en el Parque Chaqueño, que incluye a Salta, entre otras provincias. Así surge del informe que dio el jefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero, ante el Senado de la Nación el miércoles pasado.

Salta representó el 21% del total de hectáreas desmontadas entre 2007 y 2018. La provincia fue la segunda que más bosque nativo deforestó, detrás de Santiago del Estero, en donde desapareció el 28%, mientras que en Chaco fue el 14% y en Formosa el 13%.

La degradación y deforestación de los territorios indígenas reduce drásticamente las posibilidades de obtener alimentos, medicinas y maderas para su sustento y forma de vida como cazadores – recolectores. Por otra parte, el acceso al agua potable se volvió cada vez más difícil, ya que muchas comunidades sufren la contaminación de sus ríos y arroyos con agroquímicos. Ante esta dramática situación, resulta evidente la pobre asistencia alimentaria por parte del Estado

El coordinador de Bosques de Greenpeace en Argentina, Hernán Giardini, fue el encargado de relatar a los medios lo ocurrido hace dos semanas. Según dijo, se entraron en un recorrido que hicieron al Chaco salteño hasta llegar a la comunidad El Arenal, una comunidad Wichí ubicada a unos 20 kilómetros de la localidad de General Ballivián en el departamento San Martín.

“La comunidad nos contó que venían utilizando para su subsistencia al bosque que se empezaba a recuperar rápidamente. Contaron que la vegetación superaba la cabeza de un adulto. Y esto fue posible por la existencia de algunas cortinas forestales y superficies boscosas cercanas”, explicó el ambientalista.

La vegetación logró crecer porque al parecer “estuvo sin ser expuesta a agrotóxicos”. Pero hace un mes llegaron topadoristas para desmontar el bosque. “La gente los paró. Pero el tipo les dijo que cualquier cosa iban a hacer los trabajos de noche”. Y finalmente lo hicieron.

“No pudimos reconocer de cuál empresario es, ni si tenían permiso para hacerlo”, indicó Giardini. El problema es la falta de monitoreo y una mirada específica en las imágenes satelitales sobre los bosques que pueden llegar a recuperarse para que no vuelvan a ser dañados. Mientras, “la comunidad no sabe qué hacer porque es lo último que les queda” para poder subsistir.

Giardini hizo algunas reflexiones respecto de una zona que se desmontó dos veces en ocho años y volvió a reclamar que el desmonte sea calificado como un delito penal. En ese marco, recordó que el martes último Alberto Fernández firmó un compromiso para frenar y revertir la deforestación junto a líderes y representantes de más de 100 países, en el marco de la Cumbre de Líderes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) que se desarrolla en Glasgow, en el Reino Unido.

Vía: https://noticiasambientales.com/

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