Muere la emblemática tortuga gigante de Aldabra

Muere la emblemática tortuga gigante de Aldabra

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Muere la tortuga gigante de Aldabra, del Zoológico de Viena, luego de casi siete décadas de ser residente en la capital austriaca.

Schurli nació en un atolón de las islas Seychelles, pertenecía a la especie conocida como tortuga gigante de Aldabra cuyo nombre científico es Aldabrachelys gigante. Es la especie más grande del mundo, sólo detrás de la tortuga gigante de las Islas Galápagos. Los veterinarios del Zoológico de Viena Tiergarten Schönbrunn han dicho que no se conocía la edad exacta de la tortuga gigante macho, no obstante, se sabía que tenía al menos 130 años de edad. Schurli era el miembro más antiguo de todo el zoológico y decenas de cuidadores la vieron envejecer hasta que finalmente pereció.

Las tortugas son animales que han estado rondando por los parajes del planeta desde hace más de 200 millones de años. Son animales increíbles que asombran por su característico caparazón, pero además porque algunas especies tienen un imponente tamaño y llegan a vivir cientos de años. Pero de entre todas ellas, parece que las tortugas gigantes se han ganado el corazón de los amantes de la naturaleza. Ya sea por la asociación directa con Charles Darwin y las Islas Galápagos o por su imponente físico que nos remonta hasta la era prehistórica. Lo cierto es que estas asombrosas criaturas están catalogadas como en estado vulnerable según la Lista Roja de Especies Amenazadas. Y ahora con la muerte de Schurli, se ha perdido un ejemplar más de tortuga gigante de Aldabra.

tortuga gigante aldabra

Más de un siglo de vida

Su longevidad se extendió durante tantas décadas que el zoólogo Anton Weissenbacher, dijo que generaciones de cuidadores se hicieron cargo de Schurli mientras vivió en el zoológico. El ejemplar macho llegó desde el Archipiélago Seychelles cuando ya tenía algunos años de edad. Se le incorporó como un miembro más de la comunidad animal del zoológico en 1953 y desde entonces tanto los pobladores como los cuidadores desarrollaron un vínculo de afecto con la tortuga gigante.

Mientras Schuli vivió se le podía observar empapado de agua fría, o acostado debajo de los aspersores de césped durante el verano. Cuando se trataba de comida, la tortuga gigante prefería consumir pepinos y hojas secas. Pero a consecuencia de su avanzada edad, la salud de Schuli comenzó a empeorar en los últimos años. El “viejo” como lo llamaban sus cuidadores, estuvo bajo constante monitoreo médico, pero finalmente pereció.

La supervivencia de las tortugas gigantes de Aldabra se vio amenazada entre los siglos XVII y XIX como consecuencia de su caza. Los marineros solían ir detrás de sus ejemplares para obtener su carne y aceite. Actualmente se encuentran protegidas en algunos países como la Isla Mauricio, aunque se enfrentan a la degradación y destrucción de su hábitat natural.

Vía: https://ecoosfera.com/

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