Nubes en arcoíris en macizo Altái, monte Beluja

Nubes en arcoíris en macizo Altái, monte Beluja

Una fotógrafa rusa capturó en imágenes el extraño fenómeno de irisación. Son conocidas también como nubes del arcoíris y su formación se debe a la difracción de la luz en las gotas de agua.

La mujer tomó estas fotografías en los montes de la república rusa de Altái. En la cumbre más alta del macizo Altái, en el monte Beluja.

El macizo de Altái es una cordillera de Asia central, que ocupa territorios de Rusia, China, Mongolia y Kazajistán. En ella nacen los ríos Irtysh, Obi y Yeniséi.

Una fotógrafa rusa capturó en imágenes el extraño fenómeno de irisación. Son conocidas también como nubes del arcoíris y su formación se debe a la difracción de la luz en las gotas de agua.

La mujer tomó estas fotografías en los montes de la república rusa de Altái. En la cumbre más alta del macizo Altái, en el monte Beluja.

Este extraño fenómeno óptico es generado por la luz, que al pasar por las nubes, que contienen pequeñas gotas de agua, se difracta y emite un cierto color. En general puede observarse en otoño o invierno, en ciertos lugares del planeta.

Las nubes iridiscentes

La óptica de la atmósfera suele producir efectos fascinantes. Las auroras y los arco iris no son los únicos fenómenos ópticos que se producen en el cielo; existen otros menos comunes pero de gran atractivo, como las nubes iridiscentes que vemos en las fotografí­as que acompañan a esta nota.

Cuando las nubes son delgadas y están formadas por gotas de tamaño similar, la dispersión de la luz solar las hace brillar con los colores del espectro lumí­nico. De hecho, cada gota se convierte en un minúsculo arco iris y de allí­ que estas nubes se conozcan como «nubes iridiscentes», en clara alusión al fenómeno del arco iris.

El efecto suele distinguirse en forma de bandas o manchas multicolores en los bordes de las nubes. Los colores cambian a medida que la nube va modificando su forma y posición. Las nubes conocidas como cirrocumulus y altocumulus son las que experimentan el efecto iridiscente con mayor frecuencia; y sobre todo es notable en el caso de las nubes lenticulares. La iridiscencia se observa sobre todo cuando la nube recién se está formando, ya que en ese momento la mayorí­a de sus gotas poseen un tamaño semejante.

Aunque a veces la iridiscencia se observa lejos del Sol, para una observación óptima es conveniente que el Sol esté total o parcialmente oculto y a su vez, cerca de las nubes. En el caso de la imagen superior (tomada en la provincia de Salta, Argentina) el Sol del atardecer está detrás de una montaña; en la foto central el Sol de media tarde está parcialmente oculto tras una arboleda y el fenómeno también se puede apreciar en toda su belleza.

Con información de Noticiasambientales

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