Pasar del calor al frío: los cambios bruscos de temperatura y la salud

Pasar del calor al frío: los cambios bruscos de temperatura y la salud

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El propio cuerpo produce calor, que sirve para mantener una temperatura interna constante, en torno a los 37ºC. Cuando el aire es más frío que la piel, el calor se transfiere al aire circundante. ¿Cómo influyen los cambios bruscos de temperatura?.

Con el aumento del número de días de clima extremo en todo el mundo en los últimos años debido al calentamiento global, no es sorprendente que haya habido una tendencia al alza en los ingresos en hospitales causados por el alto calor en los últimos años. Pero las temperaturas frías son responsables de casi todas las muertes relacionadas con la temperatura.

Estamos muy acostumbrados a que nos adviertan sobre el peligro que supone exponernos a un cambio brusco de temperatura. Ya sea a consecuencia del frío o del calor, lo cierto es que nuestro organismo sufre las consecuencias de las oscilaciones térmicas a las que lo sometemos y que pueden tener un desenlace fatal, sobre todo por la incidencia de las bajas temperaturas.

Tanto las temperaturas altas como las bajas ejercen un efecto sobre nuestra salud y son determinantes en el centro termorregulador corporal, ejerciendo un efecto adverso en alguna de nuestras funciones fisiológicas, e incluso, modificando el poder de nuestras defensas ante microorganismos patógenos”, explica el doctor Fulgencio Molina, jefe del servicio de urgencias del Hospital Quirónsalud Murcia.

“Mientras las altas temperaturas van a favorecer las patologías gastrointestinales, las temperaturas bajas favorecen más frecuentemente las patologías respiratorias y cardiovasculares, origen de cinco de cada diez visitas a urgencias«, añade.

El peligro de la vasoconstricción

Algo que confirma la doctora Gemma Ramón, médico de familia de Quirónsalud Torrevieja, que alerta sobre el peligro de la vasoconstricción. “Uno de los efectos más importantes del frío es la vasoconstricción que origina cambios tanto a nivel cardiovascular aumentado la presión arterial y la frecuencia cardíaca, como en la zona nasal donde genera que el moco sea más denso. Aumenta la probabilidad de infarto de miocardio en pacientes con riesgo cardiovascular y favorece la formación de trombos”.

“Por su parte, la vasoconstricción nasal hace que disminuya la capacidad de eliminar los virus que inhalamos que unido al hecho de permanecer más tiempo en lugares sin ventilación como oficinas, colegios, etc., aumenta el riesgo de contagio de enfermedades víricas respiratorias como el catarro, la gripe o la neumonía», apostilla

Y hay que tener un especial cuidado porque estas enfermedades víricas respiratorias “pueden cursar con febrícula, dolor osteomuscular, malestar general, tos, mocos e incluso pueden complicarse en pacientes con enfermedades crónicas como cardiópatas, EPOC y diabetes presentando en estos casos síntomas más severos como fiebre elevada, dolor en el pecho y disnea o dificultad respiratoria así como en las personas obesas, los fumadores y las personas mayores de 65 o menores de 5 años”.

Vía: https://as.com/

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