Se están rompiendo récords de temperaturas extremas en el mundo

Se están rompiendo récords de temperaturas extremas en el mundo

Un «domo de calor» (alta presión estática que actúa como la tapa de una olla) ha establecido también registros nunca antes vistos en muchas otras áreas del planeta. ¿Qué está pasando?

Canadá registra la temperatura más alta de su historia en un momento en que el oeste del país y el noroeste de Estados Unidos se encuentran sometidos a una ola de calor sin precedentes que ya dejó decenas de muertos.

El mundo vive otra ola de calor. La frase comienza a tener cero aspectos noticiables. De un tiempo a esta parte las temperaturas extremas se han convertido en un aspecto rutinario del verano. Semana a semana algún punto remoto del planeta declara su récord de calor, en un aviso sobre el futuro inmediato que nos espera. Junio de 2021 no ha sido una excepción. Tanto América del Norte como Oriente Medio han sufrido temperaturas muy por encima de su media histórica.

Uno tras otro. El ejemplo más claro lo ofrece Canadá, un país tradicionalmente ajeno a los rigores del verano. Durante las últimas semanas ha batido hasta en tres ocasiones su récord de temperatura más alta. Sucedió en Lytton, a los pies de las Montañas Rocosas y en un estado, la Columbia Británica, que alberga el Parque Nacional Glacier. Primero holló los 46,6º C, superando en 1,6º C el anterior récord, registrado en 1937. A las 24 horas alcanzaba los 47,9º C. Y al día siguiente, los 49,6º C.

Para hacernos una idea: la temperatura más alta registrada jamás en España, un país bastante caluroso, es de 47,3º.

Generalizado. Seattle, una ciudad célebre por su clima templado, superó su registro absoluto un día (40º C) para romperlo al siguiente (41,7º C). Hasta entonces, sólo había medido temperaturas superiores a los 38º C en tres ocasiones a lo largo de su historia. Sucedió lo mismo en Portland, alcanzando los 42º C primero, los 44,4º C después y finalmente los 47º C. Otras regiones de la costa pacífica rondaron los 50º C. Puntos húmedos como las Cascades llegaron a cifras nunca antes vistas; casi toda la región superó en seis y diez grados el récord previo de junio.

Son zonas tendentes al frío. En Canadá, por ejemplo, menos del 40% de los hogares afectados por la ola de calor tienen aire acondicionado en casa. Los cálculos más modestos atribuyen a la ola de calor hasta 400 fallecidos.

Viajando. La ola de calor norteamericana ha sido la más cruda. Pero se ha repetido en otros puntos del planeta. Lo vimos a cuenta de Siberia, donde pequeños pueblos por encima del Círculo Polar Ártico superaban los 30º C y los 48º C superficiales. El Golfo Pérsico y México han superado estos días los 51º C e Irán se ha instalado en unos nada cómodos 45º C diarios. Al calor diurno le siguen noches tropicales por encima de los 25º C o los 30º C en puntos tan ajenos a fenómenos similares como Moscú, en sus mes de junio más caluroso desde 1901, cuando Nicolás II aún reinaba.

Sudáfrica, Brasil, Filipinas. No importa hacia dónde miremos. La Organización Meteorológica Mundial resume lo acontecido en una frase que emana resignación e inquietud a partes iguales: «Se han roto tantos récords que es difícil seguirles la pista».

¿Cambio climático? Las cifras inéditas de Canadá y Estados Unidos obedecen a un fenómeno conocido como «cúpula de calor», por el cual una región se ve rodeada por bajas presiones que estancan una masa de aire cálido en un punto determinado. La ausencia de vientos y de noches frías refuerzan una dinámica de calor ascendente que conducen, como hemos visto, a la cascada de registros rotos día tras día. Esto, en sí mismo, no es culpa del cambio climático ni de la acción humana.

Peeeero. Eso no significa que el calentamiento global no esté jugando un papel en este fenómeno. Hay un motivo por el cual tantas y tantas regiones están rompiendo sus récords al mismo tiempo: hace más calor, por defecto, en todas partes. El mundo es hoy 1,2º C más cálido que en la era pre-industrial. Esto no sólo tiene un impacto en nuestro «calor percibido» de forma ordinaria (recordemos: todos los años más calurosos de siempre son los últimos años; y el mes de junio de 2020 ya fue el más cálido de la historia), sino en la gravedad de los eventos extraordinarios.

Como explica aquí uno de los meteorólogos-jefe de la OMM, «las olas de calor se están haciendo más frecuentes e intensas al tiempo que las emisiones de gases de efecto invernadero conducen a un aumento global de las temperaturas». Las olas de calor extremas, continúa, empiezan cada vez antes y terminan cada vez más tarde a lo largo del año. Como decimos, es algo ya habitual año a año. Y no va a mejorar.

Vía: https://magnet.xataka.com/

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