Un desierto cubierto por arenas blancas que parece nevado

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El desierto de arena blanca se encuentra a 83 kilómetros al este de Las Cruces, en Nuevo México.

Al extremo norteño del Desierto Chihuahuense se encuentra un valle rodeado de montañas conocido como la Cuenca de Tularosa. Se levanta del corazón de esta cuenca una de las maravillas grandiosas naturales del mundo–las resplandecientes arenas blancas de Nuevo México. Aquí, grandes dunas de yeso, en forma de ondas han sumergido 275 millas curdradas de desierto y han creado el campo de arenales de yeso más grande del mundo. Los arenales brillantes blancos están en constante estado de mudanza; creeciendo, entcrestándose, luego desplomándose, pero siempre avanzando. Lenta pero implacablemente, la arena cubre todo en su trayectoria, impulsada por los fuertes vientos del sudoeste.

El Parque White Sands National Monument preserva una mayor parte de este campo de dunas de yeso, así como las plantas y los animales que se han adaptado exitósamente a este áspero y cambiadizo ambiente.

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Un paisaje surrealista

En el estado de Nuevo México, vive un valle de montañas que es comúnmente conocido como la Cuenca de Talurosa. Las dunas de yeso se han apoderado de cerca de 330 kilómetros cuadros del desierto de Chihuahua que cubre el valle montañoso, creando el campo de arenales de yeso más grande de todo el mundo ubicado al límite norte del desierto.

El desierto de arenas blancas

Este tipo de arenales están en constante movimiento, se extienden por distintos terrenos. Crecen con sus enormes dunas de arena blanca y luego se desploman impulsados por el ímpetu del viento, moviéndose hacia otras regiones de forma lenta pero implacablemente.

El Parque Nacional White Sand se ha convertido en un sitio magnético para los amantes de la aventura. Se puede conducir a través de las dunas ondulantes de arena blanca y también hacer caminatas a través de la reserva natural. Aquellos más aventurados incluso pueden montar en trineo para deslizarse a través de sus onduladas cúspides y descender a grandes velocidades.

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Estas dunas insólitas están formadas a base de yeso, es decir, de sulfato de calcio hidratado y nacen de un efímero lago o playa con un contenido mineral muy alto que se encuentra en la parte occidental del parque. Cuando el calor invade la región, el agua del lago se evapora lentamente dejando a su paso depósitos de yeso. Luego el viento hace lo suyo y erosiona el yeso hasta transportarlo en forma de micropartículas de arena. Así, de a poco pero sin cesar, se van formando las altas colinas de arena blaquecina e invaden las dunas que de por sí ya existen en el desierto.

Dunas prístinas

Las dunas en sí mismas ya son un fenómeno natural que resulta asombroso de estudiar, tienen esa forma gracias a los fuertes vientos que soplan a través de la playa y acarrean la arena a su favor. Una vez que las montañas de arena comienzan a formarse, las partículas de arena saltan hacia el lado expuesto de la duna al viento, creando pequeñas ondas en la superficie. Pero además, la gravedad interviene y baja la arena por la superficie de deslizamiento, es por esta razón que siempre existe un borde principal que mira hacia el vacío.

El resultado es un entorno natural increíble, un espectáculo visual que transporta a un mundo lejano y apacible, aunque lleno de adrenalina por experimentar. El desierto de arena blanca se encuentra a 83 kilómetros al este de Las Cruces, en Nuevo México.

Con información de: https://ecoosfera.com/ https://www.nps.gov/

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