Un «megacometa» causa asombro y dudas

Un «megacometa» causa asombro y dudas

Los astrónomos estiman que el tamaño de este megacometa, bastante diferente a cualquier otro visto antes, es de entre 100 y 200 km de diámetro, aproximadamente diez veces más de lo habitual.

Durante los seis años de observaciones del proyecto DES (entre 2013 y 2019) se cartografiaron 300 millones de galaxias en un área de 5000 grados cuadrados de cielo nocturno, pero también se observaron muchos cometas y objetos transneptunianos (TNO) que pasaban por el campo analizado. Estos objetos son cuerpos helados localizados más allá de la órbita de Neptuno.

“Algunos le llaman el ‘megacometa’, pero tanto Quirón como Cariclo podrían tener un tamaño similar y ambos han mostrado actividad cometaria (con comas y colas) en el pasado”, advierte el astrónomo, “así que no se trataría del primer cometa gigante conocido, y tampoco parece que se trate de un objeto de origen interestelar”.

Astrónomos dieron a conocer hace tan solo unos días el que sin duda es el cometa más gigantesco de los tiempos modernos. Hallado en las afueras de nuestro Sistema Solar, el megacometa Bernardinelli-Bernstein es cerca de mil veces más masivo que uno normal.

Tiene una órbita extremadamente extensa, lo que implica que ha tardado millones de años en viajar hacia el Sistema Solar interior desde la lejana Nube de Oort, una agrupación de 100.000 millones de cuerpos hechos de roca, hielo y polvo. Se trata del cometa más distante en ser descubierto en su entrada en nuestro sistema, lo que proporcionará a los astrónomos varios años para observar su evolución mientras se aproxima al Sol, aunque ya es posible adelantar que no podrá ser visible a simple vista.

Gracias a un análisis exhaustivo de los datos del Estudio de Energía Oscura (DES) recolectados por la Cámara de Energía Oscura (DECam), que se encuentra en el Telescopio Víctor M. Blanco de 4 metros en Cerro Tololo (CTIO), parte del Observatorio AURA en Chile, los astrónomos Pedro Bernardinelli y Gary Bernstein, de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.), lograron descubrir la roca con un diámetro aproximado de entre 100 a 200 kilómetros, diez veces el de la mayoría de los cometas conocidos.

Bernardinelli y Bernstein utilizaron entre 15 a 20 millones de horas en el National Center for Supercomputing Applications y en Fermilab, empleando sofisticados algoritmos de identificación y rastreo, para reconocer más de 800 objetos transneptunianos (TNOs) –que se encuentran más allá de Neptuno– de entre las más de 16.000 millones de fuentes individuales detectadas en 80.000 exposiciones tomadas como parte del estudio DES. Un total de 32 de esas detecciones pertenecían a un objeto en particular: C/2014 UN271.

Camino del Sol

Los cometas son cuerpos congelados que se evaporan a medida que se aproximan al calor del Sol, lo que hace crecer su coma y cola.

Las imágenes del objeto de DES en 2014 y 2018 no mostraban la típica cola cometaria, pero un día después del anuncio de su descubrimiento mediante el Minor Planet Center, los astrónomos que utilizaron la red del Observatorio de Las Cumbres tomaron imágenes nuevas del objeto, revelando el crecimiento de una coma en los pasados tres años, lo que lo convirtió oficialmente en un cometa.

Actualmente, su viaje hacia el Sistema Solar interior comenzó a una distancia de más de 40.000 unidades astronómicas del Sol. En otras palabras, 40.000 veces más lejos que la distancia entre la Tierra y el Sol, lo que equivale a 6 trillones de kilómetros o 0,6 años luz, es decir, 1/7 de la distancia a la estrella más cercana.

En comparación, Plutón se encuentra a 39 unidades astronómicas del Sol, en promedio. Esto significa que el cometa Bernardinelli-Bernstein se originó en la Nube de Oort, y fue expulsado durante la historia temprana del Sistema Solar. Podría tratarse del objeto más grande detectado en la Nube de Oort, pero además es el primer cometa en ser detectado tan lejos, en su camino de entrada.

Cometa Bernardinelli-Bernstein

El cometa Bernardinelli-Bernstein está actualmente mucho más cerca del Sol. Se vio por primera vez en el Estudio de Energía Oscura en 2014 a una distancia de 29 unidades astronómicas (4 mil millones de kilómetros, aproximadamente la distancia de Neptuno) y en junio de 2021 estaba a 20 unidades astronómicas del Sol (3 mil millones de kilómetros, la distancia de Urano al Sol), y actualmente brilla a magnitud 20.

La órbita del cometa es perpendicular al plano del Sistema Solar y puede alcanzar su punto más cercano al Sol (conocido como perihelio) en 2031, cuando estará a alrededor de 11 unidades astronómicas de distancia (un poco más que la distancia de Saturno al Sol), pero no se acercará mucho más. A pesar del tamaño del cometa, actualmente se puede adelantar que los aficionados del cielo nocturno necesitarán un gran telescopio amateur para poder observarlo, incluso en su punto más brillante.

«Tenemos el privilegio de haber descubierto quizás el cometa más grande que se haya visto –o al menos más grande que cualquier otro que se haya estudiado– y se ha detectado tempranamente para que las personas lo puedan observar a medida que se acerca», señaló Gary Bernstein. «No ha visitado el Sistema Solar en más de tres millones de años», explicó.

Muchos más como este

El cometa Bernardinelli-Bernstein se seguirá intensamente por la comunidad astronómica, para comprender la composición y el origen de esta enorme reliquia del nacimiento de nuestro propio planeta.

Los astrónomos sospechan que puede haber muchos más cometas sin descubrir de este tamaño esperando en la Nube de Oort, mucho más allá de Plutón y el Cinturón de Kuiper. Se cree que estos cometas gigantes se dispersaron a los confines del Sistema Solar por la migración de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno al principio de su historia.

«Este es un pilar muy necesario para la desconocida población de objetos grandes en la Nube de Oort y su conexión con la migración temprana de los gigantes de hielo y gas poco después de la formación del Sistema Solar», ha dicho Tod Lauer, astrónomo de NOIRLab.

«Encontrar objetos enormes como el cometa Bernardinelli-Bernstein es crucial para nuestra comprensión de la historia temprana de nuestro Sistema Solar», dice Chris Davis, Director del Programa de la Fundación Nacional de Ciencias de NOIRLab

Aún no se sabe qué tan activo y brillante se volverá cuando alcance el perihelio. Sin embargo, Bernardinelli dice que el Observatorio Vera C. Rubin, un futuro programa de NOIRLab, «medirá continuamente el cometa Bernardinelli-Bernstein hasta su perihelio en 2031, y probablemente encontrará muchos, muchos otros como este», lo que permitirá a los astrónomos caracterizar objetos desde la Nube de Oort con mucho mayor detalle.

Fuente: ABC, https://www.ambientum.com/

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