El “Agujero Azul” del Atlántico es considerado el “supermercado” de alimentos

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La creación de Agujero Azul proporcionaría múltiples beneficios: proteger ecosistemas marinos que actualmente no se encuentran representados dentro de nuestros espacios marítimos protegidos, prohibir la pesca de arrastre de fondo sobre estos ecosistemas frágiles y sobre los que operan mayormente flotas extranjeras.

Son varias de las razones por las cuales es necesario trabajar en la conservación de los ecosistemas marinos y en evitar la contaminación de las aguas. Si bien el plástico es una de las amenazas más urgentes, la explotación económica de los mares y la suba de la temperatura media global también amenazan al planeta azul.

El Mar Argentino no está ajeno a estos peligros, incluso se quiere aumentar la presión humana con más exploración petrolera. Es por eso que hay una iniciativa, denominada Agujero Azul, que busca, al menos conservar buena parte de una riqueza marina inigualable.

El Agujero Azul es una zona de aguas internacionales que se ubica aproximadamente a 500 km al este del Golfo de San Jorge, en la Patagonia argentina. Allí, la plataforma continental argentina se extiende más allá de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), que se expande hasta las 200 millas náuticas de la costa, lo que la hace un área relativamente de poca profundidad en el contexto de las aguas internacionales. Tiene un rol ecológico central porque brinda importantes áreas para el desove y alimentación de mamíferos marinos y aves. Es también el hogar de numerosas especies comerciales y lugar de alimentación para la emblemática ballena franca austral y otras en estado de conservación vulnerable, como el cachalote, el rorcual y los albatros.

Es también la zona en donde yacen los restos del submarino ARA San Juan. Para el Estado es esencial la sanción de esta “política de soberanía” porque se trata de una región marina cruzada por intereses conservacionistas, científicos y económicos.

“Es fundamental contar con políticas de Estado para un conjunto de áreas estratégicas, en especial el Mar Argentino. En ese sentido, una Argentina investigando y mirando al sur, a las Malvinas y a la Antártida, es esencial para nuestra soberanía”, sostuvo el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, cuando se consiguió la media sanción. Además, consignó que sería una forma de rendir “un homenaje a los tripulantes del ARA San Juan”.

En esta línea, Filmus hizo hincapié en que la iniciativa plantea un “aporte concreto en defensa de la soberanía” y explicó: “Si bien no tenemos derechos sobre la columna de agua, sí sobre el fondo marítimo; que de manera constante es amenazado a partir de la pesca de arrastre. De sancionarse, podremos comenzar a inspeccionar qué es lo que hacen los barcos foráneos en el suelo”, insistió.

El proyecto de ley aprobado en julio en Diputados fue impulsado por la diputada Graciela Camaño (Interbloque Federal) y tuvo el respaldo del Frente de Todos, del interbloque Provincias Unidas, del Frente de Izquierda Unidad y de Encuentro Federal, este último, el único bloque de Juntos por el Cambio que apoyó la iniciativa. El resto del bloque opositor, no votó el proyecto y pidieron que regresara a la comisión correspondiente.

Preservar el «agujero azul»

La iniciativa para la creación del Área Marina Protegida Bentónica “Agujero Azul”, que ya consiguió la media sanción en julio pasado en la Cámara de Diputados, tiene como objetivo delimitar un espacio estratégico donde abunda una biodiversidad marina extraordinaria para investigar, conservar y proteger los recursos que allí se encuentren.

¿Dónde está el “Agujero Azul?

De ser sancionado, el Agujero Azul comprenderá un área del océano que se encuentra a 500 kilómetros del golfo de San Jorge, entre las provincias Chubut y Santa Cruz, y que abarca una superficie de 148 mil kilómetros cuadrados del fondo marino. Esta es la región que linda con la Zona Económica Exclusiva, donde la Argentina ejerce derechos de soberanía para los fines de la exploración y explotación, conservación y administración de los recursos naturales.

Al ser de carácter bentónica, involucra sólo el lecho marino, excluyendo la columna de agua superior. Esta área es la única en que la isobata de los 200 metros (una representación cartográfica) transcurre fuera de esa zona de exclusividad. En consecuencia, la parte oriental de del Agujero Azul se encuentra en aguas internacionales.

Por otra parte, esta área correspondería asimismo a una de las cinco áreas geográficas prioritarias establecidas en el Programa Pampa Azul, política de Estado coordinada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación que articula los esfuerzos de siete ministerios.

“Agujero Azul”: la puja de intereses para controlar esa zona

Esta área en discusión es el centro de alimentación de varias especies de gran importancia económica, como la merluza, la vieira patagónica y el calamar, así como también de muchas especies de aves y mamíferos. Asimismo, capta el interés de inversionistas de distintas partes del mundo por otras especies, como aves y mamíferos marinos, las cuales también se alimentan en el lugar en determinadas épocas del año.

Los abundantes recursos biológicos que se encuentran en esa área hacen que se registre una intensa actividad pesquera extranjera, que se centra en la captura del calamar. Sin embargo, el impacto de la sobrepesca en la biodiversidad y las cadenas de alimentos en gran medida es desconocido.

Por otro lado, las características submarinas, en gran medida inexploradas, atrae el interés científico, además del económico. Aunque no es lo único: se estima que la zona también sería rica en hidrocarburos. En 2021, el Gobierno nacional lanzó la exploración offshore de petróleo. Razón por la cual, se considera que con la protección de toda el área del Agujero Azul sería imposible extraerlos.

Los principales puntos del proyecto de ley para crear el “Agujero Azul” en Argentina

El documento que comenzó a ser debatido este jueves en el Senado en torno a la fundación del Área Marina Protegida Bentónica “Agujero Azul” tiene como principales ejes la protección de la biodiversidad marina y la conservación de los recursos pesqueros, pero también se propone generar “cultura marítima” en la sociedad y ayudar a mitigar los efectos del cambio climático.

El proyecto establece que “ninguna cuota de pesca para dicha zona puede ser renovada, ni otorgarse nuevas una vez vencidas o revocadas las vigentes”. Y es que el “Agujero Azul” es un área rica en presencia de fitoplancton: el primer eslabón de las cadenas alimenticias en el mar. También es un espacio que sirve de refugio y habilita las actividades de reproducción de seres vulnerables: desde corales, esponjas, estrellas de mar pasando por rayas, tiburones, merluza y calamares. Su ordenamiento y zonificación pueden significar un paso hacia el uso racional de los recursos.

“La relevancia de un área marina protegida como Agujero Azul, que cuenta con una riqueza de recursos marinos importantísima, es disponer de un sitio desde el cual monitorear y asegurarnos la conservación. En muchos casos, los buques piratas operan en la zona y los depredan”, explicó Luis Cappozzo, investigador del Conicet en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” y divulgador científico.

Con información de: https://noticiasambientales.com/

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