Las raras «auroras» azules y circulares. Esta es la explicación que da la ciencia

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La aurora boreal se forma cuando las partículas que emite el sol chocan con el campo magnético de la Tierra. Ahora los científicos explican la formación de las auroras más extrañas jamás registradas.

Desde los tiempos prehistóricos, los seres humanos han estado fascinados por la creciente y menguante luz de las auroras boreales, la manifestación más cercana y más espectacular de los fenómenos espaciales. Fabulosas luces aurorales han dado lugar a criaturas mitológicas, han impulsado el folclore, y han influido en el curso de la historia, la religión y el arte. Le explicamos qué son realmente las auroras, cuándo buscarlas observarlas mejor y dónde encontrar estas fantásticas luces del norte.

La actividad que se produce en el interior del sol, hace que desprenda partículas altamente energéticas y que además poseen carga eléctrica. Cuando una nube de estos iones (denominada «plasma») es eyectada por el sol tarda aproximadamente 2 días en llegar a la tierra. Esta corriente de plasma procedente del sol se denomina «viento solar».

Al ser desviado el viento solar por el campo magnético que de la tierra, algunas partículas quedan atrapadas en él y son conducidas a través de las líneas del campo hacia los polos. El choque de estas partículas con los átomos y moléculas presentes en la atmósfera lleva a estos a “estados excitados de energía”, que al cabo de un tiempo infinitesimal vuelven a su estado original y devuelven la energía acumulada en forma de luz.

Los colores que vemos en las auroras dependen de la especie atómica o molecular que las partículas del viento solar excitan y del nivel de energía que esos átomos o moléculas alcanzan. Por ejemplo no es lo mismo que la excitación se produzca en una zona con una atmósfera con niveles muy altos de oxígeno que en otra con niveles muy bajos de este gas.

El oxígeno es responsable de los dos colores primarios de las auroras. El verde/amarillo se produce a una longitud de onda energética de 557,7 nm, mientras que el color más rojo y morado lo produce una longitud menos frecuente en estos fenómenos, a 630,0 nm. Para entender mejor estar relación se recomienda buscar información sobre el espectro electromagnético en especial el rango visible.

El nitrógeno, al que una colisión le puede desligar alguno de sus electrones de su capa más externa, produce una luz azulada, mientras que las moléculas de nitrógeno son muy a menudo responsables de la coloración rojo/púrpura de los bordes más bajos de las auroras y de las partes más externas curvadas.

«Auroras» azules circulares

El 3 de noviembre de 2022, observadores del cielo en Suecia y Noruega observaron una extraña «aurora azul» serpenteando en el cielo nocturno.

Su color y movimiento parecían desafiar las leyes normales de la física de las auroras. De hecho, no era una aurora. Los expertos se dieron cuenta rápidamente de que la exhibición coincidía con el lanzamiento de un misil balístico intercontinental desde un submarino ruso bajo el Mar Blanco.

No era la primera vez que aparecían nubes azules. El 9 de diciembre de 2009, un cohete ruso causó sensación en todo el mundo cuando creó una espiral azul sobre Noruega. «Auroras azules» apareció nuevamente el 26 de octubre de 2017, luego de otro simulacro de batalla ruso.

A lo largo de los años, los observadores del cielo del Ártico han visto muchas de estas nubes azules, con explicaciones que van desde auroras hasta extraterrestres y agujeros de gusano en el espacio. De hecho, los cohetes son la explicación más probable. Los hilos comunes parecen ser la participación de los misiles Bulava y Topol, y el uso de motores de ascenso de propulsor sólido.

Un artículo publicado en 2016, » Fenómenos ópticos excepcionales observados durante el funcionamiento de los lanzadores rusos «, explica cómo estos cohetes pueden producir luces azules:

«Un importante producto de combustión del combustible sólido es el óxido de aluminio Al2O3 (~40 % en masa)«, escriben los autores. «A altas temperaturas, también se produce la formación de monóxido de aluminio, AlO. El AlO existe en estado gaseoso. La dispersión resonante de la luz solar por parte de estas moléculas provoca la luminiscencia en la región de longitud de onda 4374–5424 ?, que corresponde al color turquesa del estela de gas y polvo del cohete«.

¿Misterio resuelto? Probablemente. Pero eso no significa que no queramos investigar más. Observadores del cielo ártico, si ven futuras «auroras azules», envíen sus fotos aquí.

Spaceweather.com

Con información de: https://turismodeestrellas.com/

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