Un robot polar pisará el suelo del Ártico

Un robot polar pisará el suelo del Ártico

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Los ambientalistas usan la tecnología para monitorear los efectos del cambio climático y reducir la contaminación.

Los viajes al Ártico son duros. No es el mejor destino de vacaciones ni tampoco el escenario más fácil para investigar, e interés no falta en saber qué pasa en el polo norte. A saber: cambio climático, fauna, la pérdida de masa de agua helada… Aún así muchos se animan a ir para allá y en un futuro puede que su trabajo sea más fácil gracias a los robots.

Los científicos están implementando la tecnología en la investigación del Ártico para evaluar los cambios ambientales inducidos por el hombre. Los profesionales están preocupados por los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero en las condiciones climáticas frías. Cuando la sociedad libera emisiones al medio ambiente, limitan la capacidad de regulación de la temperatura de la atmósfera.

Naturalmente, la atmósfera atrae la radiación infrarroja y produce calor, calentando la superficie de la Tierra. Luego, recolecta energía extra y la envía al espacio, reduciendo el sobrecalentamiento. Los gases de efecto invernadero alteran el proceso al retener el exceso de energía en el medio ambiente. Con el tiempo, las emisiones elevan la temperatura global, creando efectos adversos.

A medida que la Tierra se calienta, los glaciares se encogen y el nivel del mar aumenta. El efecto del cambio climático provoca la erosión costera, aumentando la pérdida de biodiversidad. Cuando los glaciares se degradan, los animales árticos también sufren el agotamiento del hábitat y los recursos naturales .

La pérdida de hielo también provoca la acidificación de los océanos y un aumento de los incendios forestales. Los investigadores ecológicos están utilizando la robótica y la inteligencia artificial para estudiar los cambios en el Ártico y mejorar los esfuerzos de conservación.

Proyecto Ártico de la NASA y Saildrone

Los investigadores de la NASA están utilizando vehículos aéreos no tripulados (UAV) para explorar las condiciones del Ártico a nivel de la superficie. Se asociaron con Saildrone, una empresa de fabricación de vehículos aéreos no tripulados, para llevar a cabo un proyecto de exploración. Los Saildrones son pequeños dispositivos similares a un velero que funcionan con energía solar y eólica.

El Ártico se ha estado calentando dos veces más rápido que el medio ambiente circundante durante las últimas décadas. Los investigadores están utilizando vehículos aéreos no tripulados para examinar los impactos del calentamiento excesivo en los glaciares y los ecosistemas árticos. Los saildrones recopilan datos sobre las temperaturas de la superficie del mar, los niveles de salinidad del agua, la estratificación del océano y las corrientes.

Es un desafío para los humanos recopilar esta información debido a las temperaturas bajo cero y los recursos mínimos. Los dispositivos utilizan una conexión satelital para transmitir datos a investigadores remotos. Los saildrones protegen a los trabajadores y al medio ambiente.

Otro proyecto impulsado por la tecnología predice la pérdida de hielo con IA. Un equipo de investigadores británicos creó el sistema IceNET para rastrear patrones de fusión. Después de evaluar los niveles actuales de agotamiento de los glaciares, la tecnología puede determinar las cantidades futuras de pérdida de hielo.

IceNET es más preciso y produce predicciones más rápido que las tecnologías anteriores. Los profesionales encontraron que el sistema es un 95% más preciso al predecir la pérdida de hielo dentro de dos meses. Los investigadores pueden utilizar la tecnología para determinar los impactos futuros de la sociedad en las condiciones del Ártico.

ROV para investigación interna del hielo

Los investigadores también utilizan vehículos operativos remotos (ROV) para examinar las consistencias internas y de base de los glaciares. Los profesionales de la Universidad de Texas en Austin están utilizando el ROV DTG3 para estudiar los cambios en la costa norte del Ártico de Alaska. Los investigadores de campo perforan el hielo y colocan el DTG3 en el agujero.

La tecnología evalúa cómo los sistemas climáticos convencionales interactúan con los ecosistemas costeros. También recopilan datos sobre la pérdida de permafrost, los patrones de precipitación y el agotamiento de los glaciares, explorando sus efectos en los ciclos ambientales locales. DTG3 ayuda a los investigadores a acceder a información esencial en el invierno, cuando el hielo es más grueso y más difícil de penetrar.

Los ambientalistas del Reino Unido comenzaron a examinar la base del derretimiento de los glaciares utilizando un dispositivo autónomo llamado ecoSUB. El sistema utiliza tecnología de vehículo submarino autónomo (AUV) para rastrear las condiciones del subsuelo . Los EcoSUB evaluarán la causa de la rotura del glaciar.

El dispositivo puede descender a regiones profundas del océano, rastreando los niveles de salinidad y los cambios de temperatura a lo largo del camino. Los investigadores pueden utilizar los datos para explorar posibles soluciones para mejorar la conservación.

Aprendiendo a través de tecnologías

Los investigadores ambientales descubrieron que el hielo del Ártico se está adelgazando a altas velocidades mediante el uso de la robótica y la tecnología de inteligencia artificial. El agotamiento de los glaciares es un indicador de la salud y la estabilidad del ecosistema, que muestra la necesidad de cambios en la sociedad que mejoren la sostenibilidad.

También descubrieron que los osos polares son solo una de las muchas especies que se enfrentan al peligro de efectos ecológicos adversos.

Todos hacemos nuestra parte para minimizar los efectos adversos del cambio climático en el Ártico al reducir la huella de carbono general de nuestra sociedad. Podemos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero participando en formas alternativas de transporte. Andar en bicicleta, caminar y conducir vehículos eléctricos cargados con energía renovable pueden ayudar a reducir la contaminación.

Consumir menos o nada de carne también minimiza las emisiones, disminuyendo el metano atmosférico. Con el tiempo, pequeños cambios en el estilo de vida pueden tener un impacto significativo en la preservación del ecosistema ártico.

Vía: https://www.ecoportal.net/

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