El agua del Amazonas alcanza al árido desierto de Atacama

El agua del Amazonas alcanza al árido desierto de Atacama

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¿Cómo es posible? De acuerdo con el estudio, desde la selva el vapor de agua elevado es capaz de viajar por más de dos mil kilómetros hacia el oeste, cruzando los Andes y va al sudeste sobre el pacífico para finalmente formar las precipitaciones que ocurren sobre el desierto de Atacama.

El desierto de Atacama es el desierto no polar más seco del mundo. También es el único desierto verdadero que recibe menos precipitación que los desiertos polares y el desierto de niebla más grande del mundo. Ambas regiones se han utilizado como sitios de experimentación en la Tierra para simulaciones de expediciones a Marte. Según estimaciones, el desierto de Atacama ocupa 105.000 km2 o 128.000 km2 si se incluyen las áridas laderas bajas de los Andes. La mayor parte del desierto está compuesto por terreno pedregoso, lagos salados (salares), arena y lava félsica que fluye hacia los Andes.

El bosque tropical del Amazonas y el desierto de Atacama son sin duda dos de los ecosistemas con mayor contraste hídrico de América Latina. El primero, denominado a menudo “el pulmón del planeta” y situado en el corazón del continente, es el hogar el río más largo y caudaloso del mundo, que tiene más de 200 afluentes y acapara por sí solo la quinta parte de todo el agua fluvial del planeta. El segundo, ubicado íntegramente en Chile, es considerado el desierto más cálido y árido del planeta: allí hay lugares donde no llueve en años, incluso en décadas, y otros en los que la media anual de precipitaciones no llega a los 5 milímetros de agua. No en vano, la NASA lo utiliza como análogo a Marte para probar sus sondas espaciales.

 La cuenca del Amazonas podría ser identificada, por primera vez, como región de origen dominante del agua que cae en el desierto de Atacama (Chile), según un estudio de científicos alemanes que publica hoy Geophysical Research Letters.

Desde la selva, el vapor de agua elevado viaja más de 2.000 kilómetros hacia el oeste, cruza los Andes y va al sureste sobre el Pacífico para formar las precipitaciones sobre el desierto de Atacama.

Sin embargo, estas dos zonas están mucho más conectadas de lo que podría parecer a primera vista. Según un estudio de científicos alemanes que publica esta semana la revista científica Geophysical Research Letters, la cuenca del Amazonas podría ser identificada, por primera vez, como región de origen dominante del agua que cae en el desierto de Atacama.

Esta conexión responde a un interesante fenómeno meteorológico. Desde la selva, el vapor de agua elevado viaja más de 2.000 kilómetros hacia el oeste, cruza los Andes y va al sureste sobre el Pacífico para formar las precipitaciones sobre el desierto de Atacama. En concreto, según lo identificado por el equipo científico encabezado por Christoph Böhm, del Instituto de Geofísica y Meteorología de la Universidad de Colonia, las llamadas cintas transportadoras de humedad son el principal mecanismo de estas precipitaciones, al representar entre el 40 y el 80% de las mismas.

Sin estas corrientes de aire, Atacama sería probablemente el lugar más seco de la Tierra. Actualmente solo llueve menos en ciertas regiones de los polos, como los Valles Secos de McMurdo, que se encuentran en las proximidades del estrecho del mismo nombre en la tierra de Victoria, en la Antártida, y no han visto lluvia durante casi dos millones de años.

Hasta ahora, se habían identificado dos vías de suministro de agua al desierto: las lluvias de verano por los vientos húmedos del este (el Alto Boliviano) y de las de invierno asociadas a las trayectorias de las tormentas del oeste. Los autores consideran que ahora debería incluirse este tercer mecanismo, el del Amazonas que, a través de las cintas transportadoras de humedad, da lugar a eventos de precipitación extrema y podría ser incluso la principal fuente de humedad del desierto chileno, según ha explicado Böhm en un comunicado.

Cintas transportadoras de humedad

En cualquier caso, el principal hallazgo de la investigación son precisamente las características de estas cintas transportadoras de humedad, unas corrientes que hasta ahora habían sido poco estudiadas en el continente latinoamericano. Se trata de fenómenos meteorológicos especiales que presentan un fuerte transporte de vapor de agua a través de largas distancias y sin mucho intercambio con el aire húmedo subyacente del Pacífico a lo largo del viaje.

Cuando la banda de vapor de agua originada en la cuenca del Amazonas llega a Atacama desde el noroeste, el flujo de aire tiene que atravesar la cordillera costera de hasta 2.500 metros, así el aire se ve obligado a ascender, lo que provoca un enfriamiento y la formación de precipitaciones. Böhm indicó que cuanto más intensa sea la precipitación, más probable es que esté asociada a esa cinta transportadora de humedad y señaló un caso concreto en el que una región de la parte más seca del desierto recibió más de 50 litros por metro cuadrado, lo que superó la media anual en diez veces.

Sin embargo, para las especies altamente adaptadas a la sequedad, la repentina disponibilidad de agua puede provocar la muerte. Eso sí, al mismo tiempo esos episodios lluviosos desencadenan explosiones biológicas como el espectacular desierto florido.

Además, la escorrentía generada por las fuertes precipitaciones es capaz de desplazar restos y remodelar el paisaje. Las huellas de tales actividades, como la deposición de polen y carbono orgánico o el material movido de diferentes tamaños de grano, se manifiestan en el suelo del desierto y se conservan a través de la sequedad duradera.

Vía: https://www.elagoradiario.com/

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