El tiempo y la salud

El tiempo y la salud

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Hoy en día los cambios de tiempo son una constante, la adaptación a las inclemencias que éste trae es un desafió para cada día. El tiempo afecta a la salud de muchas maneras y las condiciones extremas pueden poner en peligro la vida.

Aunque las personas se han adaptado a climas muy distintos en todas partes del planeta, la franja de temperatura a la que puede sobrevivir el ser humano de forma cómoda y sana es relativamente estrecha. Necesitamos mantener una temperatura corporal de unos 37°C y las variaciones por encima o por debajo de ésta provocan algunos malestares y enfermedades. Por ejemplo, la hipotermia y congelación si nos enfriamos demasiado, hipertermia; golpe de calor si nos exponemos mucho al sol y calor extremo.

Frío y calor

El calor y el frío determina el clima imperante en una región, en los países con marcados regímenes de temperatura, los índices  de mortalidad son mayores en épocas de invierno, cuando las enfermedades respiratorias, circulatorias e infecciosas son más corrientes. El frío ambiental enfría la superficie del cuerpo, aumenta la presión arterial y por ende exige un esfuerzo mayor al corazón. Esto afecta en gran escala a aquellas personas que padecen problemas circulatorios, son los que están expuestos y corren mayor riesgo, y deben evitar realizar esfuerzos excesivos. El enfriamiento del cuerpo también reduce la resistencia a las infecciones, desde un simple resfriado a enfermedades más graves como la gripe.

El dolor y el tiempo

Parece ser que las infecciones de las vías respiratorias y los dolores musculares se disparan con los cambios súbitos de temperatura y humedad que acompañan tanto a los frentes fríos como a los cálidos, sobre todo cuando las temperaturas son bajas. Los infartos, los ataques de ulceras y el agudo dolor de cabeza siempre se han relacionado con los cambios de tiempo repentinos.

Muchas personas afirman ser capaces de predecir el estado del tiempo a corto plazo dejándose guiar por los dolores en las articulaciones. Aunque actualmente disponemos de herramientas de previsión mucho más fiables, las investigaciones han demostrado que tanto los dolores artríticos, conocido como «dolores fantasmas» de los miembros amputados tienden a coincidir con los bruscos descensos de presión atmosférica o aumento de la humedad de los frentes cálidos.

Aún no se conoce con total certeza la razón por la que  estos dolores están a veces relacionados con el tiempo y todos los cambios que implican a veces durante una misma jornada. El dolor de miembros amputados podría deberse a que la piel cicatrizada se expande y se contrae en respuesta al tiempo de forma distinta a la piel sana que la rodea. En el caso de la artritis, tal vez el cambio de presión atmosférica altera la presión del liquido de las articulaciones y provoca la inflamación y el dolor.

El tiempo y el estado de ánimo

Es obvio que el tiempo afecta a nuestro estado de ánimo y existen pruebas que ciertas afecciones, desde la depresión invernales a las tendencias suicidas guardan relación con el tiempo. Sin embargo, esta conexión sigue siendo objeto de conjeturas, ya que estas enfermedades afectan a un porcentaje reducido de la población y no hay dos personas que reaccionen del mismo modo.

A los días ventosos se los suele relacionar con la mala conducta de los niños, mientras hay ciertos vientos asociados con alteraciones mentales. Un claro ejemplo, el viento fohn, cuando este desciende por los alpes al norte de Europa provoca cambio bruscos de temperaturas, presión y humedad relativa. Se cree que éstos afectan a la salud mental de algunas personas y que provocan síntomas como dolores de cabeza e insomnio. De hecho, como para acotar una curiosidad al respecto, tanto el viento fohn, como el siroco italiano, que es un viento caliente y húmedo han sido considerados atenuantes en juicios penales.

Por otra parte, las olas de calor parecen provocar conductas violentas en las personas, por ejemplo, el índice de homicidios en Nueva York aumentó el 75% durante la ola de calor de 1988 y arraigado a este fenómeno los índices de violencia doméstica aumentan de manera considerable durante los períodos de calor. Sin embargo, la relación podría ser indirecta: durante la ola de calor, las personas tienden a ingerir más alcohol y ése podría ser el punto clave desencadenante de la violencia.

En Norteamérica, se dice que el aislamiento prolongado dentro de los hogares por causa de la nieve, produce fiebre claustrofóbica, estado que conlleva irritabilidad, depresión y ansiedad. También se ha relacionado al trastorno afectivo estacional, entre cuyos síntomas se encuentra el aletargamiento y la depresión, con la falta de la luz solar en invierno.

No quedan dudas que el tiempo influye a grandes rasgos sobre el ser humano, desde las costumbres diarias como también a las que tenemos que adaptarnos para poder sobrevivir, la vulnerabilidad es parte de la vida.

Infoclima.com / Nuestroclima.com

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