El mundo de la meteorología nos permite apreciar y aprender sobre distintos fenómenos que tienen lugar en la atmósfera, formas curiosas que engendran gracias a un mecanismo de formación clave, en este caso, nubosidad de tipo lenticularis (altocúmulo lenticular), un tipo de nube producto de las onda de montañas.
Formación de onda de montaña
Las ondas de montaña se forman tanto a sotavento* de las principales barreras topográficas, como justo encima de ellas, cuando soplan vientos fuertes y perpendiculares a esas barreras. Suelen formarse en ambientes no demasiado inestables.
Cuando el contenido de humedad del aire es elevado en esos niveles intermedios de atmósfera, no es raro que se solapen varias lenticulares formando una única unidad muy espectacular, cuya estructura está formada por diferentes pisos, como si de una pila de platos se tratase.
Dado que la onda se va amortiguando a medida que nos alejamos del obstáculo montañoso, los ascensos de aire van perdiendo relevancia, de ahí que sea únicamente en las primeras crestas donde suelen aparecer los altocúmulos lenticulares.