Este es el plástico que no contamina

Este es el plástico que no contamina

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Este nuevo tipo de plástico contiene partículas enzimáticas incrustadas que descomponen el plástico casi por completo en sus componentes en cuanto se activan.

Durante las últimas décadas, los científicos han realizado esfuerzos importantes en la investigación con polímeros para crear un plástico que ‘desaparezca’ en el medio ambiente. Cada año se producen más de 380 millones de toneladas de plástico, lo que supera con creces a la mayoría de los demás materiales artificiales.

Teniendo en cuenta nuestro problema creciente con los plásticos, dañinos para nuestro entorno tanto a la hora de producirlos —porque pueden requerir productos químicos tóxicos— como para acabar con ellos, porque pueden tardar miles de años en degradarse a causa de las largas cadenas de polímeros estables, buscar una solución a este problema en constante desarrollo se ha vuelto cada vez más valioso.

Un nuevo tipo de plástico se descompone casi por completo en agua caliente del grifo gracias a unas enzimas incrustadas en el plástico

Hasta ahora, el plástico biodegradable no es tan ecológico como se esperaba. Ni siquiera se descompone lo suficiente en las plantas industriales de compostaje, y mucho menos en el montón de compost casero. Sin embargo, un equipo dirigido por el científico de materiales Ting Xu, de la Universidad de California en Berkeley, afirma haber desarrollado un plástico que es realmente compostable.

El equipo de Xupresenta estos resultados en la revista Nature.

Durante la producción del plástico, la enzima especialmente desarrollada se incrusta en el material en forma de diminutas nanopartículas. Un avance decisivo en su desarrollo es una cáscara protectora que rodea las enzimas y evita que se desintegren prematuramente.

Los investigadores probaron su método con dos tipos de plástico biodegradables, los poliésteres policaprolactona (PCL) y polilactida (PLA). El agua del grifo calentada fue suficiente para destruirlos, ya que disuelve la cáscara protectora de las enzimas, que degradan casi por completo el PCL en un día a 40 grados Celsius y el PLA tras seis días en un baño de agua a 50 grados.

Estas condiciones también se dan en las plantas de compostaje profesionales. Aquí, según las pruebas iniciales, el material desapareció tras un periodo de tiempo comparable. El ácido láctico producido por la degradación del PLA podría servir como nutriente para los microbios del compost. La enzima finamente distribuida también garantiza que el plástico se descomponga completamente y no se desintegre en microplásticos.

Por otro lado, si el plástico sólo se expone a poca humedad o calor en la vida cotidiana, permanece estable. Xu y su equipo demostraron que el plástico no se había disuelto significativamente incluso después de tres meses en agua a 37 grados. El PLA se utiliza a menudo en los envases, pero también es un material muy utilizado por las impresoras 3D. El PCL se utiliza principalmente en el sector médico, por ejemplo en medicamentos y vendajes. En principio, nada impide que la misma tecnología se aplique a otros plásticos.

El equipo está trabajando actualmente en la modificación de las cubiertas protectoras. Uno de los objetivos es detener la degradación del plástico en un punto determinado para que no se destruya por completo, sino que pueda refundirse y reciclarse.

Vía: https://www.quo.es/

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