Lluvias extremas, menos nieve y sequías, son más frecuente en Argentina

Lluvias extremas, menos nieve y sequías, son más frecuente en Argentina

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Cada vez se rompen más récords tanto de temporadas de lluvia como de sequía en todo el mundo, las olas de calor y la ausencia de nieve en montañas, Argentina no está ajena al impacto del cambio climático.

Esto tiene consecuencias desastrosas para quienes viven bajo dichos climas extremos, de acuerdo con un estudio que ofrece nuevas evidencias de los efectos del cambio climático en la actualidad. El clima de Latinoamérica está cambiando debido principalmente a las crecientes concentraciones de dióxido de carbono atmosférico.

Los patrones de precipitación están cambiando, las temperaturas están aumentando y algunas áreas están experimentando cambios en la frecuencia y severidad de los fenómenos meteorológicos extremos, como las lluvias intensas. Los impactos van desde el derretimiento de los glaciares andinos hasta devastadoras inundaciones y sequías.

Las lluvias intensas, así como la ausencia absoluta de ellas, afectan a cantidades incalculables de personas: desafían a las economías, interrumpen la cadena de producción de alimentos, crean incertidumbre y generan migraciones. De esta manera, los factores que propician niveles excepcionales de inundaciones o sequías en ciertas zonas del mundo pueden definir el destino de las naciones.

El cambio climático golpea a Argentina

Sequías y también lluvias extremas; menor cantidad de nieve en Los Andes con la consecuente falta de agua; retracción de glaciares y suba de la temperatura promedio en todo el país. Así, con variaciones según la ciudad y la región, serán los impactos que la crisis climática generará en la Argentina.

Los datos fueron dados a conocer este martes por un grupo de científicos argentinos que mostraron las principales conclusiones de la primera parte del reporte AR6 que elabora el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés). El reporte, que tiene más de 3000 páginas, analiza los cambios que tendrán las regiones del planeta en escenarios con distintos niveles de aumento de la temperatura global promedio, de acuerdo a las medidas para detener la emisión de gases de efecto invernadero que asuma la clase política.

Es decir que, a mayor ambición en cambiar los modelos de consumo y producción, menor será la suba global de la temperatura. La mala noticia: ya no se podrá esquivar la suba de temperatura promedio de 1,5ºC que, según los expertos, se alcanzará entre 2021 y 2040.

Los efectos e impactos de esta anomalía térmica ya pueden observarse en la Argentina. “La retracción de glaciares en la zona de Cuyo o la acumulación de lluvias en pocos días de verano es ya observable”, dijo Juan Rivera, investigador del Conicet y autor del IPCC.

LA DISPONIBILIDAD DEL AGUA

Lucas Ruiz, científico del Ianigla que también participó de la redacción del informe internacional: “Para algunos de estos cambios no hay una vuelta atrás o no son reversibles a escala de cientos o miles de años. Son procesos lentos y se dan en los océanos o en las regiones frías de nuestro planeta. En particular, el retroceso de glaciares y la pérdida de los cascos polares continuará aunque dejemos de emitir gases de efecto invernadero. La disponibilidad de agua va a ser un tema en el futuro en la zona de Cuyo. En la Antártida el derretimiento va a continuar por miles de años”.

La presentación del reporte internacional por parte de los científicos argentinos fue organizada por los ministerios argentinos de Ciencia y Técnica y de Ambiente de la Nación. Participaron Carolina Vera, investigadora argentina y vicepresidenta del Grupo de Trabajo I, que realizó el reporte; Anna Sörensson investigadora y autora del IPCC y Rodrigo Rodríguez Tornquist, secretario de Cambio Climático.

“Estamos dando discusiones que son intensas, que son tensas, porque se trata de promover un cambio de nuestra cultura civilizatoria muy profunda. Todo lo que hacemos va a ser alcanzado por este cambio que tenemos que llevar adelante. No se trata de pintar de color la economía. Y este informe lo muestra claramente”, dijo el funcionario de la cartera ambiental.

Aunque esta primera parte del reporte AR6 abarca los fenómenos físicos y no ahonda en las actividades productivas que deben cambiar para frenar el calentamiento, los escenarios posibles a futuro se desarrollaron calculando las emisiones que generan las distintas actividades. En la Argentina las actividades extractivas como la minería, la extracción petróleo y gas y los sistemas agrícola-ganaderos son los mayores generadores de CO2 y metano, dos de los gases que provocan el efecto invernadero.

Vía: https://www.elpatagonico.com/

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